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Rubén Martín
MAY 6 2017
Antipolítica

Por Rubén Martín rubenmartinmartin@gmail.com

Desaparecidos y estadísticas

Un recurso común del poder es el uso de indicadores y estadísticas sobre el ejercicio de gobierno mediante el que busca ganar legitimidad entre los gobernados. No hay ámbito de gobierno donde no se trate de utilizar las estadísticas con fines propagandísticos: desde la producción de frijol, hasta los metros cuadrados de obras construidas, desde las cifras educativas a los indicadores de salud de la población.

Pero por pudor y decencia, en el caso de los desaparecidos de Jalisco y el país no deberían usarse las estadísticas de modo propagandístico.
Eso es lo que hizo el fiscal de derechos humanos de la Fiscalía General del Estado, Dante Haro, en declaraciones el pasado 30 de abril, cuando al presentar un reporte general del caso de niñas y adolescentes reportadas como desaparecidas, dijo que se localizan a nueve de cada diez casos presentados lo que “hablan de los buenos resultados en la localización de las mujeres reportadas ante el Protocolo Alba”.

Y dio los siguientes números: entre el 1 de junio de 2016 y el 27 de marzo de 2017 se reportaron 1,206 casos de niñas o jóvenes desaparecidos, de los cuales en 1,040 casos se localizó con vida a la mujer, y a siete de ellas fallecidas. Pero aun quedan sin localizar a 159 mujeres jóvenes reportadas ausentes (Informador, 1º de mayo 2017).

Creo que el fiscal de derechos humanos se equivocó al calificar como buenos resultados al localizar con vida a 90 por ciento de los casos; el hecho es que en esos diez meses siguen sin localizarse a 159 jovencitas. Eso indica que cada mes, en promedio, desaparecen 15 chicas en Jalisco, especialmente en la zona metropolitana de Guadalajara. cada dos días una jovencitas es sustraída de su familia y entrono.
No puede festejarse un buen resultado o calificar como bueno un programa si siguen sin encontrarse o sin detenerse el número de chicas que desaparecen.

En el caso de los desaparecidos, un caso es una historia de dolor para una familia y el entorno de la víctima, 159 casos de mujeres jóvenes son una tragedia.

Las autoridades de Jalisco no pueden hablar, en ningún caso, de buenos resultados en este campo, pues no está de más recordar que el mismo registro federal de personas desaparecidas habla de cada 3,000 personas ausentes en el estado.

Ya se ha escrito muchas veces al respecto: los desaparecidos son una de las aristas más trágicas de la guerra que vivimos en México. Las madres, los padres, los hermanos y esposas han dicho hasta el cansancio que no hay un dolor más grande que ese. Lo menos que deberían hacer las autoridades es tratar con respeto ese dolor, tener empatía con esas familias adoloridas, y hacer bien su trabajo.

159 niñas y jovencitas en diez meses no es hacer bien las cosas. Los casos de las desapariciones siguen aumentando e incluso parece existir una oleada, ciertas características de las chicas desaparecidas y lugares donde ocurren. Es decir, parece haber un patrón en estos casos. Las autoridades deberían intentar por todos los medios descifrar este patrón, detener a las personas u organizaciones que cometen estos delitos y detener de una vez por todas este flagelo.

Rubén Martín

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