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Juan Palomar Verea
MAY 3 2017
La ciudad y los días

Por Juan Palomar Verea jpalomar@informador.com.mx

La querella del Jardín Botánico

Los asuntos arquitectónicos se deben resolver en términos arquitectónicos. Y con esto se engloba a los asuntos urbanísticos, de “planificación”, paisajísticos, patrimoniales, de restauración, etcétera. Su común denominador –mal que les pese a los “especialistas” que quieren reservarse feudos- es la arquitectura. Este argumento es tan viejo y vigente como Vitrubio, Alberti, Palladio, Mansart, y un largo etcétera. Gonzalo Villa Chávez bien sabía esto.

Por supuesto que puede haber especialistas (sin comillas y muy respetables) que se claven en ciertos aspectos de la arquitectura. Pero no lo pueden hacer (al menos válidamente y con plenitud y potencia) si no son antes arquitectos completos, de pura raza, como lo era Gonzalo.

Por estos días hay algún revuelo en torno al Jardín Botánico. Es un inapreciable patrimonio tapatío que data del siglo XVIII. Es una de las muchas obras de fray Antonio Alcalde con las que transformó la ciudad. Lleva años y años en la incuria, el abandono, el desfiguro. Las autoridades responsables, con el INAH a la cabeza, no han hecho nada –por lo menos que se sepa- durante todo ese tiempo.

Las actuales obras consisten en hacer una serie de servicios mínimos para los familiares de los internos del Hospital de Belén/Civil que se ven obligados a pernoctar en el Jardín Botánico. No afectan la traza ni la calidad del jardín en lo más mínimo, al revés. El impulso por mejorar el entorno repercutirá en el arreglo de las calles laterales y la frontal al Hospital, y el jardín mismo se pretende que experimente (al fin) una gran mejora.

Las vocecitas que se han oído, algunas de ellas de quienes deberían hacer su chamba y no jugar al político o al pontífice, se han manifestado escandalizadas de que la autoridad municipal no pase por sus deseos. Se alegan daños apocalípticos y aviesos al Jardín Botánico. ¿Dónde estuvieron esas preocupaciones –que eran obligaciones- durante todos los años durante los que el jardín ha sido pasto del abandono y la incuria?

Probablemente el proyecto del Ayuntamiento tenga peros. Todos los tienen. A lo que se ve, es bastante sensato, benéfico y respetuoso. Es patético que cualquier acción en pro de la ciudad quiera ser utilizada como pretexto para golpear políticamente a X o Y personaje. Esta manía nos da la medida de lo imperfecta que es aún nuestra democracia, y también de lo enanos y mezquinos que resultan ciertos personajes y personeros y periodistas que simplemente quieren reflectores y llevar agua a su turbio molino. Bienvenida la crítica... inteligente y razonada.

De paso: seguramente la U de G, que administra nuestro venerable hospital, tendrá gran cantidad de historiadores de la ciencia y de botánicos para hacer un plan integral de investigación y mejora del acervo herbolario del jardín botánico. Dicho jardín era ni más ni menos –y puede seguir siendo- la botica del nosocomio. Por eso el jardín es parte integral del benemérito Hospital de Belén. Ojalá que alguien en la Máxima Casa de Estudios de Occidente, y en el Ayuntamiento, pueda atender esta cuestión.

Hoy es el día de la Santa Cruz. Patrona de albañiles, ingenieros y arquitectos (en ese orden). Ojalá que la festividad sirva para llamar a la concordia, y para felicitar al Ayuntamiento, quien es nuestro primer albañil colectivo.

Juan Palomar Verea

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