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José M. Murià
ABR 28 2017
Replicando y en la procesión

Por José M. Murià jm@pgc-sa.com

Los Bernabe de Tonalá

Visitar Tonalá, Jalisco, ya adosada a Guadalajara, genera un contrastado sabor agridulce.

Por un lado perdió el carácter que tenía y la imagen actual es, de plano, sumamente desastrada. Parece, sin embargo, que el actual Ayuntamiento ha emprendido una intensa campaña para mejorar la imagen. ¡Ojalá tenga éxito!

Su enorme dinámica comercial seguramente genera recursos, aunque destruye otros valores. Ojalá pudiera armonizarse un tanto.

Resultó lamentable la hegemónica mala calidad de la artesanía que se ofrece al visitante y lo mal dispuesto de las tiendas, a lo que se suma una franca incompetencia e ignorancia de los dependientes, tal vez porque se les contrata por muy pocos pesos.

De plano, por más que busqué, no hallé el modo de presumir a mis acompañantes algo del afamado barro bruñido que habían admirado en la casa de ustedes. Por fortuna logramos alcanzar la Presidencia Municipal, convertida en un verdadero remanso por ser uno de los “días santos” y, un poco más allá, llegué, por fin a la verdadera Meca de la cerámica mexicana. Nunca mejor dicho que los meros meros petateros, pues su grandeza está cimentada principalmente en el llamado petatillo: todo el mundo debería saber que se trata de esa maravillosa loza cuya decoración tiene de fondo una rayas finísimas, hechas a mano una a una, y un punteado de igual factura, que adornan la mejor “artesanía” cerámica de nuestro país y de muchos países más.

Se trata ni más ni menos que del taller de mi admiradísimo artista y queridísimo amigo José Bernabe, el tercero de su generación en el ejercicio de esta actividad.

Ahí en un rincón del taller, ya un tanto descolorido, pude rendir un breve y mudo homenaje, con mi cabeza descubierta, a la fotografía de quien empezó con tal actividad, lo mismo que a la del hijo que lo sucedió. Asimismo, para cerrar el capítulo pude sacarme una foto con el jefe actual y con sus cuatro adláteres que constituyen las piezas fundamentales de la industria.

¡Qué diferencia! Todo bien dispuesto y la sabia atención “como la de antes”.

Luego lueguito percibieron mis acompañantes que aquel era un lugar singular, no digamos cuando el Maestro y el suscrito se dieron un abrazo cuya fuerza era proporcional al tiempo que teníamos de no vernos, al afecto que nos profesamos y a la enorme admiración que por él siento.

Revisamos lo que está haciendo, contemplamos las novedades y escuchamos los proyectos que seguramente darán mucho de qué hablar y salimos de ahí con la convicción plena de que se trata de un equipo de verdaderos artistas que juntos resultan ser los mejores ceramistas de nuestro país y un orgullo para todos sus paisanos.

José M. Murià

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