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José Luis Cuellar de Dios
ABR 21 2017
Aprender de ellos

Por José Luis Cuellar de Dios opinion@informador.com.mx

Pintan y sueñan que están soñando


Hace unos días se llevó a cabo una exposición y subasta de pinturas realizadas por jóvenes, mujeres y hombres, con algún tipo de discapacidad. El evento fue promovido por el CRIT de Occidente y contó con la formalidad adecuada para la ocasión, asistí con la enorme curiosidad que desde hace años me provoca la expresión artística pictórica de estos chicos, acrecentada por la añosa costumbre de pintar que Martita, mi hija con discapacidad intelectual, ha adquirido a través de años de este ejercicio.

Una de las asistentes al evento, pintora y experta en el tema, quedó maravillada al relacionar la vida de cierto autor con los trazos y colores de sus pinturas; de siempre, al no ser experto en el tema, me ha causado enorme inquietud el por qué no se analiza con mayor cuidado y detenimiento las expresiones artísticas que dejan plasmadas en cada pintura estos maravillosos seres.

Si el arte de la pintura es: “actividad en la que el ser humano recrea con una finalidad estética un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido” (www.aporta.org.mx/hogares) ¿por qué no hacer valida esta definición para aquellos que a pesar de su discapacidad obedecen a la misma definición? Remontémonos a la época en la que la pintura abstracta tuvo su mayor esplendor, cuando “el arte abstracto no representaba objetos de la realidad, sino nuevas formas que proponían una nueva realidad”. Mi supina ignorancia en el tema, me limita a profundiza a fondo, pero no son pocas las opiniones de expertos que con seriedad y  libertad de cualquier compromiso sentimental han calificado como muy expresivos, importantes e incluso enigmáticos ciertos cuadros que han pintado personas con discapacidad intelectual. Hablamos de personas que pintan asilados en sus muy particulares sentimientos y en su espíritu. Todo lo desconocido se torna interesante, quizás al pintar desahogan penalidades que no pueden expresar con el lenguaje hablado, tal vez a través de sus pinturas lleguemos a descubrir la naturaleza de su existencia, el sentido de su creación, es posible que en cada cuadro esté plasmada cada una de sus ilusiones, o el lenguaje de sus silencios verbales estén traducidos en los enigmáticos trazos de sus cuadros, trazos que pueden ser para ellos experiencia de catarsis y redención.

Refiero una experiencia personal, el repaso cronológico de dibujos y pinturas de Martita mi hija, equivale a un repaso de su historia de vida, historia de alegrías y de tristezas, de épocas placidas pero también de crisis emocionales; insisto en mi absoluto desconocimiento del tema, sin embargo no soy insensible al reconocer que los trazos y colores que Martita plasma en sus cuadros son, para mi, una expresión visible como lo terrenal, con un mensaje invisible como lo celestial. Un hecho esta más que comprobado, en la mayoría de las personas con discapacidad intelectual que pintan, ningún tropiezo los doblega en su ánimo para pintar: vocación como llamado perentorio.

Ignoro si cada cuadro de ellos son verdaderos cuadros artísticos, pero en lo que a mi toca, si que son personas hacedoras de milagros pictóricos, o tal vez entender sus cuadros es entender a Dios.

José Luis Cuellar de Dios

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