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Guillermo Dellamary
ABR 20 2017
Misiva

Por Guillermo Dellamary delamar@yahoo.com

¿Corrupción generacional?

Veíamos que los mexicanos, tal vez como muchas otras nacionalidades, tendemos a buscar el beneficio personal y familiar, muy por encima del de nuestro país.

El colectivo y el bienestar de los demás no es importante, y si lo es, acaba por ser un medio para obtener un fin más egoísta.

El otro día leí una frase, que no conozco su autor,  pero que decía lo siguiente: “Los políticos y los pañales deben ser cambiados con frecuencia… ambos por la misma razón”.

Y no es difícil entender que la rotación es necesaria, pues es muy fácil que los corruptos echen raíces muy pronto en las arcas del pueblo y se dediquen a extraer todo lo que pueden. Son como las moscas, están dónde hay algo que succionar. Es una acción de acecho, “carroñera y depredadora”.

Tenemos una lista de influyentes y ex funcionarios, que nos hizo llegar un escritor y amigo, que han sido detectados como verdaderos explotadores de su cargo para beneficiarse personalmente. Y ésos son los que se han denunciado. Como Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz; César Duarte, ex gobernador de Chihuahua;  
Roberto Sandoval, Gobernador de Nayarit; Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo; Rodrigo Medina, ex gobernador de Nuevo León; Ángel Aguirre, ex gobernador de Guerrero; Andrés Granier, ex gobernador de Tabasco; Juan Sabines, ex gobernador de Chiapas; Miguel Alonso Reyes, ex gobernador de Zacatecas; Carlos Lozano, ex gobernador de Aguascalientes; Fausto Vallejo, ex gobernador de Michoacán; Rubén Moreira, gobernador saliente de Coahuila; Graco Ramírez, gobernador de Morelos; Gabino Cué, ex gobernador de Oaxaca; etcétera.

Es una lista, que bien puede ser muy parcial y propaganda, en contra de ciertos partidos o grupos de poder. Pero al menos ya están ellos en la fotografía, mientras que muchos más siguen agazapados y encubiertos por el sistema que los protege y oculta para que no salgan a la luz sus fechorías y puedan seguir haciéndolas con la característica impunidad, a la que ya estamos malamente acostumbrados.

¿Por qué lo hacen? En general, la respuesta es muy sencilla: ¿por qué no?

Además todos coludos o todos rabones. Si se ha visto a lo largo de la historia que a casi ninguno le ha pasado algo, a no ser que sea señalado por algo que seguramente tiene que ver con la ruptura de las reglas de la corrupción que se pactaron en lo “oscurito”. ¿Por qué no seguirle hasta donde tope?

Realmente es muy fácil salir de la pobreza o de las limitaciones sociales y culturales, con un breve tiempo y el poder de estar cerca de “donde hay”. Es relativamente cómodo estar nadando en un sistema, en donde la astucia y la inteligencia sirven para robar y que no exista manera de que te lo demuestren. Y que si acaso hay alguna manera de comprobarlo, el sistema jurídico se compone y arregla de muchas maneras. Así que el riesgo es muy bajo y el sistema está ajustado para hacerlo con eficacia y sin peligros.

¿Descubriremos sus motivaciones?

Guillermo Dellamary

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