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Jaime Gallardo
ABR 16 2017
Marca personal

Por Jaime Gallardo marcapersonal.informador@gmail.com

Mundial de consolación

Cuando el fin de semana pasado se dio a conocer la noticia de que la Concacaf convocaba a una conferencia de prensa con la participación de los presidentes de las federaciones de Estados Unidos, Canadá y México para hacer un anuncio histórico, de inmediato trascendió que lo que se daría a conocer sería la postulación como sede tripartita para el Mundial del 2026. Sin conocerse los detalles, los brotes de entusiasmo comenzaron a aparecer. Quienes vivieron los mundiales del ‘70 y del ‘86 recordaron los inolvidables episodios que se vivieron en esas Copas del Mundo organizadas en nuestro país, y como no podía ser de otra manera, la ilusión de quienes no pudieron atestiguarlos, porque además el albergar un tercer mundial era algo que resultaba impensable.

Pero llegó el lunes...

En punto de las dos de la tarde, en el último piso del One World Trade Center, con una vista espectacular de la ciudad de Nueva York, los protagonistas tomaron sus lugares. Al centro Sunil Gulati, flanqueado por Decio de María y Victor Montagliani.

Fue Gulati quien llevó la voz cantante y el encargado de hacer pública la postulación oficial para obtener la sede del Mundial del 2026, que será el primero que se juegue con 48 selecciones.

Varias cosas fueron quedando en claro: la sede del Mundial será para Estados Unidos. En ese país se jugarán 60 partidos (en el formato actual de 32 equipos se disputan 64 partidos) incluida la Final; la inauguración aún no se sabe en donde sería, y Canadá y México solo tendrán 10 partidos cada uno; un fulminante “gancho al hígado” para la ilusión de los aficionados mexicanos que esperaban una repartición más equitativa.

De manera instantánea, la algarabía, que duró poco, se transformó en irritación.

Si México y Canadá hubieran querido disputarle la candidatura de la Concacaf a Estados Unidos, la hubieran perdido. Originalmente la sede del Mundial de 2022 iba a ser para Estados Unidos. En aquel proceso, México dio un paso al costado cuando, el entonces presidente de la FMF, Justino Compeán, reconoció que no había la capacidad para organizar un evento como ese.

A la postre los gringos fueron “chamaqueados” por Qatar, que hizo un mejor cabildeo entre los votantes y ganó la sede.

Estados Unidos cuenta con todos los requisitos para, sin ningún problema, organizar en solitario un Mundial, algo que muy pocos países en el mundo pueden presumir. México no tiene esa capacidad. Cierto que 10 partidos saben a nada; en el Azteca, el Tri jugará la fase de grupos y si califica jugará el cuarto partido también; si llega al quinto partido tendrá que cruzar el Río Bravo.

Un Mundial es un Mundial. Por ver a la Selección mexicana, miles de aficionados pagan fortunas por ir a ver a su equipo en un partido de Copa del Mundo. En el 2026 lo tendrán en casa.

Este sería por ahora el único atractivo que habría para nuestro país con lo que se sabe hasta ahora, y queda la pregunta ¿que será mejor: el 10% de algo o el 100% de nada?

Jaime Gallardo

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