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Francisco Baruqui
MAR 27 2017
Y… pensándolo bien

Por Francisco Baruqui francisco@baruqui.com

Primera llamada…

En anteriores escritos, señalaba que Donald Trump como candidato todavía, adoptando una postura bravucona, de pelea con mal estilo, con una expresión facial y un lenguaje corporal de villano del oeste, impactaba con su posición radical, totalitaria y avasalladora, en la proyección de sus intenciones de llegar a la presidencia.

Y sí, el temor invadió repercutiendo en todos los confines del planeta, máxime cuando por fin, al fin y en fin, por como haya sido, pero consiguió llegar a la Casa Blanca. Y ahí la gravedad aumentó.  Porque una cosa era tocar a las puertas como candidato, y otra muy distinta tener las llaves ya como presidente.

Si alguna condición es digna de destacar del neoyorquino es, a no dudar, su determinación. La firmeza con la que actúa, para bien y para mal, que da un mensaje de seguridad de convicción en lo que hace y en lo que pretende hacer. Esto infunde miedo cuando se trata del timonel de la potencia primera del mundo y, fundamental, las reacciones y consecuencias que puede acarrear, empero…

Empero, como presidente ya, también escribí sobre de las limitantes que tendría que sortear en sus planes y proyectos, cuando en la llamada primera democracia del orbe, con partidos políticos muy definidos por cuanto a ideología y principios, los pesos y contrapesos existentes en las Cámaras, darían fundamento para aceptar o rechazar las proposiciones. Y tal parece que la realidad está cobrando vigencia con los reveses que Trump se está llevando, incluso con gente de su mismo partido republicano, obligándolo ahora a buscar apoyo de demócratas para que le acepten sus planes y proyectos.

El presidente norteamericano se ha llevado una significativa derrota en el Congreso, al no lograr el número suficiente para convencer a diputados republicanos para conseguir el desmantelamiento del plan de salud conocido como Obamacare llevado por su antecesor Barack Obama, forzando a la Cámara de Representantes al retraso de votación para reformar el sistema.

Sin embargo, toda vez que la votación fue indefinidamente pospuesta, pese a que se pensaba que sería la primera victoria simbólica del Partido Conservador, derivó en el golpe fuerte al presidente que se sentía “seguro” de su primer gran triunfo legislativo.

Y ha habido reacciones de gente del mundo de las finanzas, en el que Trump se desenvuelve con grupos de asesores y amigos, que definitivamente no han visto con buenos ojos este resultado, enfocando todo al aspecto financiero, como la opinión misma del jefe de la oficina de inversiones Cumberland Advisors, David Kotok, quien señáló textualmente: “Esto no es bueno, al mercado no le gusta…”.

La cuestión tiene su miga, porque puede revestir un mensaje a los mercados financieros, como una medición al presidente sobre qué tan capaz puede ser, con todo lo que ha hablado y cómo lo ha dicho, de salir a su favor con su agenda legislativa, tomando muy en consideración que será el tema de las rebajas fiscales el siguiente.

No hay que mirar de paso la importancia que tiene el aspecto económico en el sentir de los ciudadanos norteamericanos, cuando han sido y son extremadamente sensibles a todo lo que atañe a su economía, y a lo que pueda repercutir en ella, máxime con las señales que ha mandado Trump en el sentido de grandes beneficios con los que se comprometió.

Y…  PENSÁNDOLO BIEN.

Y…  PENSÁNDOLO BIEN, ¿puede pensarse que hay serias divisiones dentro de los republicanos?

A la vista están. Y lo están, toda vez dado que un sector de partidarios consideran que la reforma al plan de salud resulta sumamente parecida a la de Obamacare, en la reflexión de otros con tendencia moderada, que sostienen el criterio de que impactaría negativamente, debilitándose la cobertura sanitaria de una quincena de millones de personas que quedarían sin protección médica alguna en 2018, año, ¡ojo!, en el que se llevarán a cabo elecciones legislativas parciales, sin olvidar que votos… son votos.

El camino es largo y apenas se inicia ante un cúmulo de retos que, con promesas hechas en temas por demás contrastantes que involucran a los cinco continentes, se verá la luz y la oscuridad de un gobierno que tiene en vilo al concierto mundial de naciones.

Así pues, la función está empezando cuando ésta ha sido, ni con más ni con menos, LA PRIMERA LLAMADA…

Francisco Baruqui

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