Guadalajara, Jalisco

Sábado, 29 de Abril de 2017

Actualizado: Abr-28 20:40 hrs

28°

Síguenos:

Pablo Latapí
MAR 23 2017
Errante peregrino

Por Pablo Latapí platapi@hotmail.com

Ya Nadie Da Empleo

Hace algunos días un joven que apenas conozco publicó en su muro de Facebook un mensaje en el que se leía: “Hey, me urge un empleo… Avísenme por este medio”.

Imaginé que “seguramente” todos sus contactos, incluido yo, en cuanto leyéramos el mensaje correríamos a revisar nuestros respectivos ámbitos laborales para buscar un lugar y dar cabida a este joven.
Para nada; vaya manera de pedir empleo.

De por sí, es muy poco probable que alguien que “ande buscando empleo” lo consiga, a menos que sea un ultra recomendado o un pariente muy cercano. Mucho más complicado para quien busca una “chamba de lo que sea”.

Y esto nos lleva a una reflexión aún más profunda: nadie que valore su empresa o para la que trabaje “da empleo”. Y me explico.

Hace muchos años, cuando empezaba mi carrera en el mundo de la Radio, conocí a un viejo radiodifusor que dejó en claro que por favor nadie se acercara a él buscando empleo a pesar de que en ese momento el suyo era uno de los grupos radiofónicos más grandes del país, y en franco crecimiento. Y fue entonces cuando me explicó que si alguien lo buscaba para pedir un empleo, o para contarle de sus penurias económicas por falta de uno, lo rebotaba en automático. Y sí, efectivamente contrataba personal, y mucho, pero a nadie que buscara empleo. Él contrataba a quienes necesitaba para un puesto determinado y con necesidades específicas, o a quien se le acercara para ofrecerle un buen proyecto que beneficiara a su empresa.

Y recordé una historia que contaba la gurú de la Nueva Era Linda Nacif. Ella hablaba de un caminante que recorriendo caminos llegó a las afueras de una aldea. Ahí, encontró a tres hombres que afanosamente con un cincel tallaban bloques de piedra dándoles forma.

Preguntó al primero: “¿Qué haces?”

Y le respondió: “Estoy tallando una piedra…”

Hizo la misma pregunta al segundo hombre, quien le dijo: “Me estoy ganando el sustento para mí y para mi familia…”.

Hizo la misma pregunta al tercer hombre, pero éste con un brillo especial en los ojos y con profunda emoción le contestó: “Estoy construyendo una catedral…”.

Sí, me quedó claro que ése es el tipo de personas que contratan las grandes empresas: a aquellos que están buscando construir catedrales.

Y vaya esta reflexión para todos aquellos que hoy se quejan de falta de empleo, de falta de una oportunidad para ganarse el sustento para sacar adelante a sus familias… Antes de seguir buscando “un trabajo” habría que preguntarse: ¿Dónde está la catedral que yo puedo construir? ¿Para quién?

Y por ahí empezar a buscar dónde hacerlo.

Pablo Latapí

EL INFORMADOR valora la expresión libre de los usuarios en el sitio web y redes sociales del medio, pero aclara que la responsabilidad de los comentarios se atribuye a cada autor, al tiempo que exhorta a una comunicación respetuosa.

En caso de considerar que algún comentario no debería mostrarse por ofender a otras personas, instituciones, o ir contra la Ley, cualquier lector puede denunciarlo utilizando el botón de a la derecha de cada comentario.

PARA MOSTRAR LOS COMENTARIOS DE ESTA NOTA PULSA EN ESTE AVISO

:: Más Autores