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Jaime García Elías
MAR 17 2017
Entre veras y bromas

Por Jaime García Elías opinion@informador.com.mx

– ¡Vaya “paraíso”…!

“México es el paraíso…”, decía, con un dejo de sana envidia, un profesionista, centroamericano, formado en una universidad mexicana y feliz residente en su supuesto paraíso. El argumento central de su aseveración eran los servicios médicos de que disponen los mexicanos; el Seguro Social, principalmente… “Allá –apuntaba, en alusión a los países ubicados al sur del Suchiate– muchísimas personas están condenadas a morir como perros”.

-II-

Por supuesto, la aseveración referida tenía –y tiene– sus  “asegunes”. A despecho de que, en el discurso, las prioridades de las administraciones gubernamentales, en todos los niveles y de todos los partidos, son la educación, la seguridad y la salud, la maldita realidad parece empecinada en desmentir tan hermosas teorías…

A los frecuentes reportes acerca de las carencias y rezagos en materia de educación y seguridad –México está, en esos temas, muy por debajo de los parámetros que permitirían calificarlo como un país civilizado–, se suman los que en el rubro de la salud ha revelado la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)… y, curiosamente –quizá porque en México ya no alcanzan a ser noticia–, mejor difundidos en la prensa extranjera (“El País” de España, por ejemplo) que en la mexicana.

Nada que no haya sufrido en carne propia quien haya estado –como paciente, de preferencia– en cualquier clínica mexicana del “Sector Salud”:  “Siempre olía a orines y había polvo (…); había cucarachas, moho en el techo, manchas y hongos en el piso (…); las batas que usaban las mamás tenían sangre (…); los enfermeros y residentes entraban con comida y no se lavaban las manos (…); en algunos hospitales el personal que prepara los medicamentos no realiza lavado de manos previo y no utiliza cubrebocas (…); se encontraron medicamentos con fecha de caducidad vencida (…); no se realiza limpieza y desinfección de todas las camas, cunas de calor radiante, incubadoras y bacinetes cada vez que se desocupan por transferencia o egreso de paciente (…); el servicio de urgencias no dispone de laboratorio clínico y rayos x en el tiempo que se requiere (…); en la sala de recuperación obstétrica los espacios están rebasados por la cantidad de pacientes atendidos…”.

-III-

Si consignar ese inventario (incompleto, además) de las deficiencias detectadas por la Cofepris en la generalidad de las clínicas del “Sector Salud” ofende el buen gusto del lector, ¿qué podrá decirse del cacareado “derecho a la salud” –y la dignidad, sobre todo– de los pacientes…?

Jaime García Elías

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