Guadalajara, Jalisco

Lunes, 26 de Junio de 2017

Actualizado: Hoy 03:54 hrs

18°

Síguenos:

Jaime García Elías
MAR 16 2017
A propósito

Por Jaime García Elías opinion@informador.com.mx

* Beneficios extra

La invasión de jugadores extranjeros en el futbol mexicano —consecuencia de un proceso en que la controversial Regla 10/8 vino a ser la cereza en el helado— puede tener, a propósito del tema aún de moda, “La Rebelión de los Silbantes”, otro beneficio…

El primero, en teoría, pretende ser la mejoría intrínseca del espectáculo, al eliminarse la limitación de extranjeros que desde los albores del profesionalismo hasta hace unos cuantos años estuvo vigente. El adicional consistiría en incorporar a algunos de esos jugadores que militan actualmente en equipos mexicanos —varios de los cuales incluso han adquirido la nacionalidad mexicana— a la Asociación de Futbolistas Profesionales (o como vaya a denominarse) en vías —según dicen…— de  formación.

*

El tema del paro de los árbitros y los castigos impuestos a Pablo Aguilar y Enrique Triverio, dio pie a que se apuntara la posibilidad de que el gremio futbolístico diera un paso más hacia su integración formal y de que, ya en ese plan, tomara partido en el conflicto.

Por supuesto, la intervención de la aún embrionaria asociación en el asunto, de ninguna manera podría consistir en asumir la defensa a ultranza de los dos jugadores suspendidos. Puesto que sus faltas fueron públicas, notorias y aun escandalosas, y puesto que los reglamentos prevén las sanciones aplicables a las mismas, objetarlas o encabezar un movimiento para anularlas sería ponerse del lado de la ilegalidad; sería defender lo indefendible… La única posición posible consistiría en secundar las apelaciones contempladas por la normativa, y en subrayar que los futbolistas tienen derechos, ciertamente… pero también obligaciones irrenunciables.

*

Las intentonas que en el pasado se han hecho para que los futbolistas profesionales integren una asociación, se han topado con el desinterés de la generalidad de sus colegas. Esa abulia se debe, en parte, a que los jugadores se saben privilegiados —aunque algunos se quejen de que son tratados “como esclavos”—, especialmente porque perciben salarios que difícilmente percibirían si tuvieran que dedicarse a cualquier otro oficio, y por el trato que reciben de sus dirigentes. Y se debe, también, a que la mayoría de ellos, por su falta de educación y de experiencia, carecen de conciencia de clase.

Entre los futbolistas extranjeros enrolados actualmente en equipos mexicanos, muchos han tenido vivencias —positivas y negativas— en otros países, de las que podrían derivarse beneficios para el gremio.

“Ya lo veremos”, diría José Feliciano…

Jaime García Elías

EL INFORMADOR valora la expresión libre de los usuarios en el sitio web y redes sociales del medio, pero aclara que la responsabilidad de los comentarios se atribuye a cada autor, al tiempo que exhorta a una comunicación respetuosa.

En caso de considerar que algún comentario no debería mostrarse por ofender a otras personas, instituciones, o ir contra la Ley, cualquier lector puede denunciarlo utilizando el botón de a la derecha de cada comentario.

PARA MOSTRAR LOS COMENTARIOS DE ESTA NOTA PULSA EN ESTE AVISO

:: Más Autores