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Rubén Martín
MAR 15 2017
Antipolítica

Por Rubén Martín rubenmartinmartin@gmail.com

Líderes en fosas clandestinas

Ya he escrito antes sobre la geografía del horror que, de pronto, aparece en el escenario mexicano. Un lugar desconocido para la mayoría de los mexicanos y del mundo, de forma inesperada se convierte en una palabra, una geografía conocida. Ayotzinapa es el mejor ejemplo. De ser una palabra indígena prácticamente desconocida, el pueblo donde está asentada la normal rural Raúl Isidro Burgos se convirtió en una geografía identificada mundialmente, una notoriedad no buscada a partir de una tragedia: el asesinato de tres normalistas y la desaparición de otros 43 ocurridos la noche del 26 y 27 de septiembre de 2014.

Pero la guerra y barbarie que se impone a la sociedad mexicana desde los centros del poder político, económico y criminal producen nuevas geografías del horror prácticamente a diario. Una parte de esta geografía del horror se produce por matanzas (San Fernando, Tlatlaya, Tanhuato), por desapariciones masivas (Iguala, Tierra Blanca) o por ser el punto de fosas clandestinas.

Hace unos meses el nombre de Patrocinio salió de su localidad y anonimato para convertirse en una de las fosas clandestinas más grandes de México. El ejido Patrocinio se encuentra en San Pedro de las Colonias, Coahuila y desde abril de 2015 se identificó un predio de 42 hectáreas utilizado por el crimen organizado para asesinar y deshacerse de cuerpos de personas desaparecidas. Hasta ahora se han identificado más de seis mil restos humanos, y apenas se han explorado 18 de 1,260 cuadrantes en los que se dividió el predio. Patrocinio fue considerado por las propias autoridades como un “campo de exterminio”.

No pasaba el asombro de Patrocinio cuando en noviembre pasado, surgieron en Nuevo León más geografías del horror. Se encontraron cinco lugares con fosas clandestinas con más de 31 mil restos, de los cuales se han identificado a 56 personas, algunas de ellas desaparecidas desde el año 2010.

Pero pasa el tiempo y se confirma que el horror es más grave de lo que nos imaginamos. Ahora surge Colinas de San Javier, una colonia en el puerto de Veracruz donde se han encontrado 125 fosas y más de 250 cuerpos. El Colectivo Solecito de familiares de desaparecidos, dijo que se trata de la fosa más grande de América Latina, aunque ayer el fiscal del Estado dijo que se trata de la fosa clandestina más grande del mundo, como si de algún torneo macabro se tratara.

La identificación de fosas clandestinas, con cuerpos de personas desaparecidas y asesinadas es una de las aristas más contundentes que confirman la barbarie sobre que estamos parados en México. Pero la barbarie y el horror serán aún mayores, por una simple razón: las fosas encontradas hasta ahora corresponden a cuerpos desaparecidos en años anteriores. Las desapariciones siguen en nuestros días, por lo que se puede deducir que en este mismo momento que lee esto, en alguna parte del país se estará cavando una fosa para tratar de ocultar los restos de una persona desaparecida unos días atrás.

Tenemos la conciencia adormecida o entumecida, el tamaño de la tragedia y la barbarie que estamos viviendo no tiene comparación con nada que hayamos vivido antes. Necesitamos parar esta guerra.

Rubén Martín

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