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Jaime Gallardo
MAR 12 2017
Marca personal

Por Jaime Gallardo marcapersonal.informador@gmail.com

De mal en peor

Las cosas en la Liga MX, a estas alturas del campeonato, se tornan por momentos caóticas. Las diversas posturas, actitudes y declaraciones dan una clara impresión de que la situación está fuera de control.

Entre la Comisión de Arbitraje y sus agremiados y la Comisión Disciplinaria, con su reglamento de sanciones con sus “zonas grises” y las caras visibles del poder: Decio de María, Enrique Bonilla, Eugenio Rivas y Héctor González Iñarritu, desempeñando grotescamente el papel de marionetas de los dueños del balón, quienes les dicen qué decir y cómo actuar, como quedó de manifiesto en la conferencia de prensa del viernes por la noche, el resultado fue una combinación explosiva que por el momento ha tenido como consecuencia la suspensión de la décima jornada del Torneo Clausura 2017.

La gota que derramó el vaso fue lo ocurrido en dos de los partidos de Octavos de Final de la Copa MX. En el Xolos-América, Pablo Aguilar se “despidió” del silbante Fernando Hernández Gómez con un cabezazo; mientras que en el partido de Toluca vs. Morelia, Enrique Triverio le da un manotazo a Miguel Ángel Flores.

La presión para la Comisión Disciplinaria aumentó considerablemente, por su disparidad de criterios para sancionar, recordando las pseudosanciones tras los hechos de violencia en Veracruz, y que aún no se resolvían los casos de Rubens Sambueza y Andrés Andrade.

Y ahora agregando los casos de Aguilar y Triverio, cuya sanción de un año por agredir al árbitro sería un “strike cantado”, al tiempo que sabiendo cómo se las gastan no se atreverían a aplicar ese castigo, por eso se generó la presión, por los antecedentes y porque estaba involucrado un futbolista del equipo que representa el poder del futbol mexicano.

Criticados hasta la saciedad, y ahora agredidos, los árbitros pusieron sus “cartas sobre la mesa”: si no se sancionaba conforme al reglamento a Aguilar y Triverio no prestarían sus servicios, porque las cédulas emitidas en las cuales se señala que los silbantes fueron agredidos por los jugadores, habrían sido manipuladas para aplicar una pena menor a la de un año de suspensión a los agresores. Tal y como terminó sucediendo, por eso la fecha 10 no se disputó.

Se podrá estar o no de acuerdo con el proceder de los árbitros, pero se tiene que aceptar que son el único gremio medianamente unido como para generar un contrapeso capaz de retar a los poderosos de la Liga MX, actuando con o sin el apoyo del presidente de su comisión, Héctor González Iñárritu, de quien no se sabe en qué bando está pero se sospecha. Increíblemente, estando presente en la conferencia de prensa junto a Decio, Bonilla y Rivas no hizo comentario alguno con un silencio cómplice de las resoluciones de la Disciplinaria, que iban en contra de las exigencias de sus representados, el ex director de la Comisión de Selecciones no fijó públicamente la postura de los árbitros.

No hay duda de que esto tiene mucha cuerda todavía, y en medio de esta vorágine ¿el aficionado dónde queda?

Jaime Gallardo

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