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Francisco Baruqui
MAR 6 2017
Y… pensándolo bien

Por Francisco Baruqui francisco@baruqui.com

The russian connection…

La ocultación, el maquillaje, el disimulo y en concreto la mentira, son recursos vistos hasta como herramientas en el oficio político.

Lo que se oculta maquillándose y disimulándolo, al fin y en fin, lleva al engaño, y esto siempre ha sido valorado en su rechazo por la ciudadanía y autoridades mismas de los EE.UU. Así…

Así, la bisoña administración de Donald Trump, con antecedentes de faltas a la verdad por diferentes justificaciones, afronta la ocultación de contactos con Rusia, días después de que Michael Flynn, entonces asesor de seguridad nacional, dimitiera birlando al vicepresidente Pence una conversación con el embajador ruso, lo que ha motivado a la reclamación demócrata fijando el objetivo, ni con más ni con menos, en el Fiscal General estadounidense, Jeff Sessions.

Ya con antelación Sessions negó en repetidas veces haber contactado con diplomáticos rusos durante la campaña para las elecciones presidenciales, fungiendo entonces solo como asesor del candidato en política exterior.
A la luz salieron las ocasiones de conversación “informales”.  Una en la Heritage Foundation con participación de diplomáticos acreditados en Washington allá por julio pasado. Y la otra, a principios de septiembre en el despacho mismo de Sessions, cuando los servicios de inteligencia norteamericanos consideraban una cibercampaña rusa de influencia en la carrera presidencial.

Ahora, el mismo Departamento de Justicia comandado por el mismo Sessions, ha tenido que reconocer tales contactos, —negados anteriormente—, con el canciller ruso, por lo que hay voces pidiendo su dimisión señalando que no es adecuado para ejercer como responsable máximo de la aplicación de la ley.

Lo cierto es que Jeff Sessions es el referente de Trump en varias de las más controvertidas propuestas desde su campaña, y ahora a pocas semanas que lleva en la Casa Blanca.

Así pues, todo es derivación a la investigación del Federal Bureau of Investigation, —FBI—, sobre la injerencia de Rusia, refiriéndose que en octubre, tanto el Departamento de Seguridad Nacional, la Comunidad de Inteligencia de EE.UU, y la misma Dirección de Inteligencia Nacional, lanzaron la acusación a Rusia de atacar su sistema electoral, cuando Obama ordena la expulsión de 35 diplomáticos rusos, manteniéndose Putin en silencio a la espera del apoyo de Trump una vez en el poder ya, lo que no se hizo esperar cuando elige a su amigo Rex Tillerson, quien como CEO de la petrolera Exxon Mobil, con una relación personal muy cercana con el presidente ruso, recibió el nombramiento, repito, como mandamás de la diplomacia norteamericana.

Para el pasado mes de febrero, tras de que varios medios de prensa revelaron que el general Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional tenía contactos con el embajador de Rusia tratando las sanciones de Barack Obama por espionaje, derivó en su dimisión.

Y ya en el naciente marzo, tras la publicación del prestigiado periódico The Washington Post sobre las reuniones que Sessions, en plena campaña presidencial tuvo con el canciller de Putin, Trump señaló que tenía toda confianza en su colaborador, pero que “ignoraba” sobre dichas reuniones.

Y…  PENSÁNDOLO BIEN.

Y…  PENSÁNDOLO BIEN, la realidad, en su fondo, en su forma y en su esencia misma, va en el sentido de la confrontación abierta que Trump sostiene con los medios de comunicación que no obedecen a sus intereses, cuando día a día publican la realidad de su desenvolvimiento en la presidencia, y que para el presidente, son “noticias falsas” sobre de él, poniendo en entredicho la falta de principios éticos profesionales del periodismo tanto de prensa, como de televisión y radio, discriminando, —algo nunca visto con anterioridad—, a varios de ellos en las ruedas de prensa a las que convoca en la Casa Blanca.

Visto lo visto, no es pues la superioridad moral de Trump la que predomina, sino su atrevimiento a la guerra frontal con parte de importantes medios que han ido develando la falta de verdad o de mentiras en sí, que han tenido la aplicación de esos recursos que van desde el maquillaje, pasando por la ocultación y el disimulo, llegando al final al engaño.

Y no tirar al olvido que…  Que la mentira dura, hasta que la verdad aparece…

Francisco Baruqui

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