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Rubén Martín
MAR 4 2017
Antipolítica

Por Rubén Martín rubenmartinmartin@gmail.com

La extinción del PRD

Una simple declaración de un senador llamando a apoyar a Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del próximo año confirmó el permanente conflicto interno que vive el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y mostró la crisis terminal en la que se encuentra esa organización.

La declaración fue del senador Miguel Barbosa, quien con atinado pragmatismo electoral, llamó a los militantes de su partido a respaldar al candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en 2018. Barbosa es el coordinador de los senadores perredistas, por lo que de inmediato hubo voces quienes piden su destitución e incluso su expulsión del PRD. La presidenta nacional del sol azteca, Alejandra Barrales, anunció que en breve revisarán el caso, pero con razón el senador Barbosa pregunta por qué se cuestiona y amenaza a quien propone una alianza del PRD con otro partido de la izquierda electoral, mientras quienes proponen una alianza con el Partido Acción Nacional (PAN) no son criticados. Y salió la pus.

No tengo mayores referencias de Miguel Barbosa que su aparición pública como senador, pero no hace falta conocerlo a profundidad para percibir el pragmatismo que implica su postura de sumarse a López Obrador. Según su justificación, para los comicios de 2018 el “sistema” se prepara para respaldar al candidato que proponga Acción Nacional (Margarita Zavala, Ricardo Anaya o Rafael Moreno Valle), a la que se sumarán de facto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Los Chuchos, la corriente que ha controlado el PRD desde hace un sexenio. En ese escenario, dice que sería más congruente apoyar a otro partido de izquierda y López Obrador.

Detrás de la justificación se encuentra otra motivación más pragmática: sin una alianza con Morena, el PRD (o lo que quede de ese partido) o de plano se descara y apoya al candidato del PAN o aprovecha una alianza con López Obrador y obtiene algunas posiciones. Más que congruencia, aquí se asoma el pragmatismo de un profesional de la política que ve un futuro próximo sin sueldo público si no consiguen una tajadita de poder para el siguiente sexenio.

Y en efecto. Si el PRD decide ir sólo a las elecciones de 2018, podría incluso perder el registro. En este momento algunas encuestas le dan 5% de intención de voto a este partido, mientras Morena tiene 15% y camina a superar al PAN.

De ese modo, impulsados por el pragmatismo, las corrientes del PRD debaten entre apoyar al PAN o a Morena.

Triste encrucijada para un partido que nació hace 28 años con otros objetivos. El PRD surge como un instrumento de un movimiento popular que luchaba contra el autoritarismo, la represión y por otra sociedad. Las formas antidemocráticas de hacer política y la seducción de probar el poder al grado de no querer soltarlo, hicieron del PRD un partido igual o peor que el PRI y el PAN, contra los que se luchaba. Y ahora en esta coyuntura electoral enfrenta el riesgo de su extinción. Igual sería una extinción formal, el PRD original hace tiempo que se extinguió.

Rubén Martín

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