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Laura Castro Golarte
MAR 4 2017
Ciudad adentro

Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

“Desde la Fe”… qué fuerte

Desde la Fe es el semanario católico de información y formación que publica cada semana la Arquidiócesis primada de la Ciudad de México con un tiraje, según datos de su sitio web, de ¡655 mil ejemplares! Hay periódicos con sede en la capital del país, de los clasificados como de circulación nacional, que no completan ese tiraje en una semana, digo, por aquello de comparar diarios con semanarios.

Pues bueno, en ese órgano de difusión se publicó hace una semana, el domingo pasado para ser precisos, un editorial en donde se critica apenas en 551 palabras al Gobierno de Peña Nieto con respecto a la postura ante Donald Trump. El artículo de opinión, eso es un editorial, no se queda ahí. Critica otras decisiones y omisiones con una puntualidad que a mí, confieso, me sorprendió muchísimo y en esta ocasión gratamente, porque por lo general en este tipo de publicaciones se expresa la postura de la jerarquía católica, no de toda la Iglesia integrada por el conjunto de feligreses. Y en esta ocasión a través del texto se expresa una comprensión fiel y exacta de la realidad nacional y del sentimiento no sólo de los mexicanos en Estados Unidos sino de todos los mexicanos.

Voy a incluir varios párrafos de ese editorial porque no tiene desperdicio y porque me queda la impresión de que, pese al tiraje, pasó un poco inadvertido por lo pronto para los grandes medios que no lo retomaron (escuché la referencia, así me enteré, con Enrique Galván Ochoa, colaborador de Carmen Aristegui), no creo que sea así para los miles y miles de fieles que acuden a misa los domingos y leen el semanario Desde la Fe, un dato que debería por lo menos interesar a las “autoridades mexicanas”.

Así es citado el Gobierno de Peña, como “autoridades mexicanas” y presento aquí un primer párrafo de ese editorial: “Nuestros hermanos indocumentados tienen miedo, sus hijos sufren una verdadera sicosis, mientras las autoridades mexicanas no aciertan a actuar, no hacen más que declaraciones y promesas; son tibias sus reacciones, muestran también miedo y, peor aún, sumisión”.

Digo, si esto no es fuerte entonces no sé qué sí lo es. Dicho de otra manera, y es apenas un ejercicio simple de paráfrasis, ya ni siquiera interpretación (no la requiere), las autoridades mexicanas son tibias, miedosas, sumisas, ineficientes, timoratas y demagógicas. Quizá puesto así se aprecie mejor la contundencia del escrito. Un texto, por cierto, además de fuerte, emblemático, casi histórico, porque desde hace tanto tiempo que no guardo memoria, la jerarquía católica no había señalado con esta claridad crítica sin ambages al Presidente de México, sus decisiones y omisiones y a su equipo de trabajo.

Otro párrafo: “Nuestro Gobierno continúa explicando lo del gasolinazo mientras el país arde en la violencia, la inestabilidad económica y la obscena corrupción; mientras nuestros hermanos inmigrantes no tienen quién los defienda ni a quién acudir; están huérfanos y no saben qué hacer, pues no confían en un Gobierno que es el causante de su exilio; es más, se han dado cuenta que a la clase política no le interesa su suerte”.

Definitivamente no tiene desperdicio y son realidades que conocemos, que vivimos, que sufrimos y que en este espacio he criticado y expuesto una y otra vez ¿pero que lo diga la jerarquía de la Iglesia Católica? No los sacerdotes valientes que conocemos y admiramos como Solalinde, Vera y, en su momento, Samuel Ruiz, no, nada menos que la Arquidiócesis que encabeza quien ha sido criticado por otros clérigos, Norberto Rivera Carrera. En la última línea de este párrafo, se alude a que a la clase política no le interesa la suerte de los connacionales, bueno, simplemente agregaría ni la de nosotros, los que vivimos aquí y la muestra más clara es el nauseabundo espectáculo de quinta en el que están enfrascados los políticos de todos los partidos por las elecciones en el Estado de México y las de 2018. Son verdaderamente asquerosos, cínicos, insensibles, enfermos.

Finalmente, agrego otro párrafo en donde se resume el señalamiento de la jerarquía católica al gobierno de Peña Nieto, a él y a Videgaray: “La cobardía no es prudencia, ni la estridencia es virtud; sin embargo, no vemos firmeza en la defensa de nuestra soberanía; no vemos dignidad en el trato con nuestro vecino del norte; no vemos estrategias eficaces para ayudar a nuestros connacionales; no vemos altura ni inteligencia en los responsables de atender esta crisis humanitaria. Se necesita pericia, experiencia, no aprendices donde hace falta verdaderos maestros del arte de la diplomacia, y sensibilidad humana y política”. Paráfrasis: cobardía, debilidad, indignidad, ineficacia, bajeza, estulticia, impericia, inexperiencia, insensibilidad… son las actitudes y cualidades que priman en las “autoridades mexicanas”.

A ver si este editorial (http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?a=7128&z=40) se lo ocultan al mandatario que vive en Los Pinos. No a través de los medios masivos pero con el semanario en la mano y la efectividad de la comunicación de boca en boca, este mensaje, estoy segura, llegó a millones. Por lo menos, yo me preocuparía.

Laura Castro Golarte

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