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Javier Hurtado
FEB 18 2017
El zoon politikon

Por Javier Hurtado docjhurtado@hotmail.com

Las verdades del cardenal Juan Sandoval

En un desplegado histórico publicado el pasado 10 de febrero, y que no tiene desperdicio, el señor cardenal, Juan Sandoval Íñiguez dice —y dice con razón—: “¡Hay mucho descontento, entiéndanlo nuestros gobernantes, entiéndalo! ¡Estamos al límite! ¡Entiéndanlo, por favor! (…) El desastre que está padeciendo México llega al límite (…) hay brotes de violencia. Quiero exhortar muy de corazón y por amor a mi patria, al pueblo de México a que se evite la violencia que empeora las cosas”.

Cualquier persona con la que se platique afirma lo mismo: “¡Estamos hasta la madre!”. Tan sólo cinco días tuvieron que pasar para que los hechos confirmaran los dichos del cardenal: los medios de comunicación informaban, por un lado, que el Inegi registra 24 millones de mexicanos que perciben menos de cinco mil pesos al mes (que equivale a 42% de la PEA); y, por el otro, que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades por 165 mil millones de pesos (MDP) en el Gobierno federal y los gobiernos locales. En el Informe de la ASF, los campeones en opacidad e irregularidades son: la Cámara de Diputados a la que se le detectaron mil 742 millones 978 mil pesos y el Senado con mil 206 millones de pesos, que sus grupos parlamentarios no pudieron comprobar. Ese es el costo de la disciplina partidaria. Son impunes: nadie los puede sancionar.

Pero eso no es todo, el día de ayer los medios consignaron que en la cajuela de un vehículo oficial perteneciente al Poder Judicial de la Federación se encontró una bolsa de plástico “repleta de billetes por un monto de cuatro millones de pesos”.

Como ese vehículo estaba asignado al director de inmuebles y mantenimiento del Consejo de la Judicatura, lo menos que se puede pensar es que son las mochadas de las obras; y, si no, en el peor de los casos, producto de la venta de la justicia.

Esa bolsa de plátsico (que nos recuerda al “señor de las ligas”) es tan sólo la punta del iceberg. Según datos del Banco Mundial, el costo de la corrupción en México corresponde a 9% de nuestro PIB (100 mil millones de dólares), suficientes para financiar 25 veces el programa Prospera y acabar con la pobreza en México.

En nuestro país, la proporción de la masa salarial respecto del PIB es la más baja en América Latina: desde 2003 no ha rebasado 30% y en la actualidad se ubica en 27.4%, no obstante el incremento de la PEA y la inflación. Esta proporción contrasta con países como Costa Rica donde ésta representa 56.7%, Honduras, alcanza 47.4% y Guatemala con 35% (nótese que son centroamericanos); ya no se diga los casos de Canadá, con 53%, Estados Unidos 57% (nuestros socios del TLCAN) y Suiza de 59%. ¿Qué significa esto? Que en nuestro país los empresarios y los bancos se llevan todo el dinero. Por eso somos campeones también en producir pobres: 55.3 millones (Coneval: 2014).

Por eso tiene razón el cardenal Sandoval Íñiguez cuando señala que “ante el fracaso del aparato de justicia y la Policía, viene la Comisión de Derechos Humanos, como ésta no funciona formulan la Ley de Transparencia, y como esta tampoco funciona andan ahora creando Tribunales Anticorrupción”, los que tampoco van a funcionar, porque el problema de fondo de nuestro país es la ausencia de Estado de derecho.

Javier Hurtado

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