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Diego Petersen
FEB 14 2017
En tres patadas

Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

La mazorca naranja

Pocas cosas nos caen tan mal de un político como la ambigüedad, porque parece engaño, tomadura de pelo, falta de compromiso. Sin embargo, aunque no nos guste, la ambigüedad es fundamental en la política, pues es lo que permite mantener la cohesión mientras el tiempo, el camino y los méritos van acomodando las calabazas en el andar de la carreta del poder. Manejar los tiempos, mantener la competencia interna y jugar (aunque se oiga feo) con la ambición, que es el verdadero motor de los políticos, es lo que permite a un líder mantener la cohesión del grupo.

En diciembre pasado Enrique Alfaro bajó las cartas y decidió que de aquí a las elecciones los naranjas jugarán póquer abierto. Él será el candidato a gobernador y quienes ya están en algún puesto, alcaldes y diputados, llevan mano en la reelección. Adelantar esta decisión dejó tranquilos y conformes a algunos, y muy molestos a otros.  La mazorca naranja no tardó en desprender algunos granos. Las primeras reacciones vinieron de Carlos Lomelí, actual diputado federal plurinominal y de Hugo Rodríguez, diputado local. Ambos compitieron por el distrito IV en Zapopan y ambos se subieron ya al carro de López Obrador.

Hasta antes de la reunión de diciembre, Alfaro tenía amarrada una alianza local con el PAN. El gasolinazo los hizo recular: ir con los azules significaba comprar todo el descrédito que le ha ocasionado al PRI y al PAN la reforma energética. Pero ir con López Obrador tiene también un alto costo para Alfaro, pues en Jalisco Andrés Manuel sigue teniendo un balance negativo en la opinión, y no por poco margen.

Hasta hace dos meses parecía que el único que podía repartir huesos en Jalisco era MC, es decir Enrique Alfaro, pero hoy hay otros jugadores que no solo le roban fichas sino, sobre todo, le quitaron el monopolio de las expectativas. Si, como todo parece indicar, Carlos Lomelí se convierte en el candidato de Morena al Gobierno del Estado y el PAN no va en la alianza con Movimiento Ciudadano, el voto de oposición se va a pulverizar mucho más de lo esperado. Alfaro sigue teniendo un amplio margen en las encuestas, entre otras cosas porque no tienen realmente a nadie enfrente, pero en una elección nacional polarizada entre Morena y PAN el hoy alcalde de Guadalajara tendrá que ser muy hábil, primero para no seguir perdiendo los granos de su mazorca, y segundo para desmarcarse y pasar por en medio de las dos opciones nacionales sin tener una campaña paraguas en la elección presidencial. La danza del poder apenas comienza.

Diego Petersen

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