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Miércoles, 26 de Abril de 2017

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Jesús Alberto Cano Vélez
ENE 23 2017
Columnas

Por Jesús Alberto Cano Vélez alberto.cano@informador.com.mx

Interdependencia: Punto de partida para la negociación México-EU

Si bien 2016 fue un año caracterizado por múltiples dificultades, en el plano macro económico se crearon más empleos ese año, que en los crecimientos anuales de las últimas dos décadas. Este hecho esperanzador contrasta, sin embargo, con la incertidumbre ante el 2017, derivada ésta del adverso efecto Trump hacia México.

En su declaración de toma de posesión, el flamante mandatario, tras jurar ante dos biblias —la que utilizó Abraham Lincoln en su toma de posesión, y la de su propia familia—, habló a favor de “los olvidados por la globalización”, describiendo un panorama de crisis por fábricas abandonadas y puestos de trabajo “robados” por otras economías; y propuso combatir ese estado de cosas mediante una política proteccionista, que dé la espalda al mundo y ponga a “Estados Unidos primero”.

Evidentemente sigue en campaña, planteando su tesis populista a las “multitudes” blancas que lo siguen, y a los otros, les recomendó ser más patriotas, ya que “el amor al país cura todo”, pero le salió al revés porque al día siguiente, 21 de enero, mientras Trump asistía al tradicional acto de acción de gracias de los nuevos presidentes, acompañado de sus familiares, amigos y miembros del gabinete en la Catedral Nacional de Washington, en esa misma ciudad y en otras importantes ciudades de la Unión Americana, se llevaron a cabo nutridas marchas de inconformidad y rechazo a la tesis del mandatario, con encendidas intervenciones de activistas reconocidos, llamando a la población a no permitir pasos hacia atrás en las conquistas alcanzadas en los últimos años.

No era para menos, el discurso de toma de posesión de Trump el día anterior, en ningún momento hizo alusión, como algunos esperaban, a la unidad, a la solidaridad o respeto a las múltiples causas de una sociedad tan heterogénea como la estadounidense, sino que se limitó a refrendar su discurso de campaña, sobre la preponderancia de los intereses de la nación que volvería a ser grande gracias a su Gobierno.

Así mismo reiteró que iba a proteger las fronteras geográficas y económicas de Estados Unidos, en clara alusión a la frontera con México y al TLCAN, a recuperar los empleos “robados” por otros países y a “poner a Estados Unidos primero”.

Declaraciones que podrían tener un impacto negativo en los esfuerzos internos que realiza México, como la impresionante creación de empleos, la más alta de la década recién concluida, que incrementó el ritmo de la actividad económica, como lo muestran las cifras dadas a conocer por el Instituto Mexicano del Seguro Social —que lleva el conteo de los empleos creados en los diversos sectores de la economía, y la actividad económica de cada año—, que indican la creación neta de 732 mil 591 nuevos puestos, 88 mil 145 más que en 2015, y 250 mil 334 que fue el aumento promedio reportado en los 10 años previos; el mejor aumento en la creación de empleo desde 1997.

En materia de turismo, el otro gran rubro que tenemos que explotar, el secretario general de la OCDE, el mexicano José Ángel Gurría, recomendó “pasar al siguiente nivel de atracción turística al que puede aspirar México”. Reconociendo que el Gobierno le está otorgando cada vez más importancia al turismo y eso ha dado resultados. Sin embargo el éxito se ha basado en el desarrollo de complejos de gran escala, como son Cancún o Ixtapa; pero en términos de alcanzar una meta de gran calado, hace falta desarrollar una estrategia que vaya más allá del mar y la playa, enfoque que empieza a ser vulnerable dado los nuevos patrones de demanda y las consideraciones medioambientales. Un enfoque más amplio no tendría para México ningún problema, dada la rica diversidad de atractivos que ofrece nuestra geografía nacional.

Por su parte, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, reconoció que México ha sido agraviado y lastimado por el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero aseguró que somos indispensables para ese país, más allá de los discursos, y eso lo debe tener claro el nuevo mandatario. Sin embargo, no debemos llegar con soberbia a la relación, sino seguros porque tenemos una importancia fundamental para ellos.

En entrevista con Ciro Gómez Leyva, el canciller Videgaray, dijo: “Si bien los mexicanos fuimos ofendidos durante la campaña electoral, no olvidemos que representamos a un país con enormes fortalezas, dignidad y sobre todo, que somos un país soberano, y la soberanía se ejerce también en la negociación”, y añadió —“Ha llegado el momento de entrar en el trabajo para defender los intereses nacionales” y recordó que “el Presidente Enrique Peña Nieto, señaló que la relación con Estados Unidos se guiará por la defensa de la soberanía, el interés nacional y la defensa de los mexicanos; y para eso debemos estar dispuestos y firmes para exigir y ofrecer respeto, y entrar en diálogo sin miedo y con seguridad”.

En efecto, más allá de las diferencias en el grado de desarrollo y poder económico entre ambas naciones, la interdependencia es un hecho innegable que debe destacarse en el proceso de negociación con el país vecino. Si Estados Unidos es importante para nuestro país, México también lo es para la nación vecina. No olvidemos esta realidad.

Jesús Alberto Cano Vélez

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