Columnas

Martes, 3 Diciembre 2013 por Jorge Zul de la Cueva

La gran decisión de Honduras

Honduras es un pequeño país de América Central lleno de violencia y carente de oportunidades. Como dato curioso diré que odian pasionalmente a los mexicanos porque David Faitelson los minimizó futbolísticamente.

Estamos hablando de un país muy pobre, donde cuatro de cada 10 personas ganan menos de 13 pesos diarios y dos de cada tres (cerca de ocho millones de personas) deben arreglarse con menos de 26 pesos al día. Es el país más violento de la Tierra (no en guerra), con 85 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Honduras vivió un golpe de Estado que, de acuerdo con sus habitantes, fue orquestado por Estados Unidos ya que su entonces presidente Mel Zelaya coqueteaba demasiado con el chavismo y quería mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, aumentando el salario mínimo y otorgando mayores derechos laborales, además de que, según sus detractores, planeaba reelegirse para siempre.

Zelaya fue sacado del país en su pijama en 2009, pero el pasado domingo logró recuperar su influencia política con la candidatura presidencial de Xiomara Castro, su esposa, que convirtió a Libre, su recientemente creado partido, en la segunda fuerza del país.

El logro de Zelaya es grande e implica una revolución política en un país que durante el pasado siglo se dividió el poder entre sólo dos partidos: el Nacional y el Liberal, marcas que, según los hondureños (de los cuales más de 80% no confía en sus gobernantes), son una pantalla de la misma hegemonía. Son dos caras de una misma moneda.

Por eso es tan extraordinario lo que sucedió ahí el pasado domingo, cuando se disputaron el voto nada menos que ocho candidatos presidenciales. Entonces, como prometió Xiomara Castro, candidata del partido Libertad y Refundación (Libre), “la larga hegemonía del bipartidismo terminó para siempre”, dejando al tradicional Partido Liberal en un lejano tercer lugar por primera vez.

Los Zelaya aún no han reconocido la victoria de Juan Orlando Hernández, quien contendió por el partido nacional y fue declarado ganador por el Instituto Electoral de Honduras. Pero esto es sólo parte de lo que tienen que hacer, parte del libreto, del guión, porque la victoria de Hernández es irreversible por vía legal. Aun así, los resultados electorales de Libre convierten a Mel Zelaya en el gran ganador, que además es miembro electo del Congreso.

Está por verse el camino que tomarán Zelaya y Xiomara Castro, divididos entre convertirse en “una oposición responsable” o tomar las calles como sucedió el domingo en una manifestación antifraude que lamentó la muerte del activista de Libre José Antonio Ardón, asesinado el sábado de cuatro balazos cerca de su casa, y ésta es la gran decisión de Honduras.

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