Transporte público, un problema de todos Viernes, 10 Mayo 2013 por El Informador

Por Rodrigo Petersen Gómez

Hace algunos días, el partido movimiento ciudadano, encabezado por Enrique Alfaro logró poner un alto a el aumento del precio del transporte público. Un acuerdo con los transportistas y el electo gobernador Aristóteles Sandoval planteaba aumentar el precio del transporte público, un aumento que seguramente beneficiaba a los involucrados sin tener efecto sobre la población que utiliza este medio de transporte que no fuera invertir más capital.

La empresa Dinamia realizo una encuesta entre los usuarios del transporte público en la metrópoli y obtuvo como resultado un 82%  que califica el servicio entre regular, malo y pésimo. Como puede proponer el gobierno un aumento al costo del servicio si este es de la más baja calidad, inseguro, con unidades en mal estado y mala estructuración empresarial. Uno comprendería o asimilaría de mejor manera un aumento al costo del servicio si las unidades fueran nuevas, con tecnología de punta, horarios fijos de rutas y seguras.

Porque el gobierno no puede enfocarse en mejorar el transporte público cuando 7% de la población que utiliza estos servicios gasta más de 300 pesos en transporte público a la semana y 27% destina de 150 a 299 pesos. Una vasta mayoría de la población utiliza el transporte público como medio para llegar a su trabajo, escuela, etc. Porque no preocuparse por el bienestar y los beneficios de la población en vez de jalar agua para su propio molino.

Movimiento Ciudadano logró frenar este nuevo pacto beneficiando a la población, un partido con visión ciudadana que piensa en el bienestar general y no solo en inflar su cuenta bancaria. Hoy en día el gobierno y los políticos deberían de estar enfocados en beneficiar a la población con los recursos de su gobierno, de ahí la tan aclamada frase: “Vota por el candidato no por el partido”, que se escuchó en las pasadas elecciones.

Uno no puede seguir votando por partidos por el hecho de ser partido político, uno debe votar por el candidato que crea mejor para el cargo por el que está lanzándose. Esto para poder saber y reclamar lo prometido en campaña y poder ver frutos en el país.

Los problemas de transporte público están ocasionando más problemas a nivel nacional que beneficios. Es un efecto dominó, malos servicios de transporte, generan mal uso de recursos monetarios personales como estatales y mantendrán la situación económica en las condiciones en las que se encuentra ahorita.
 
El tener mal servicio de transporte ocasiona mal manejo de finanzas personales, como primer ejemplo tenemos la media de capital gastado en transporte público a la semana de 300 pesos, algunas otras personas prefieren endeudarse para obtener un auto particular que puedan utilizar a su conveniencia que genera déficit de capital en la economía personal y además aumenta el número de vehículos en el flujo de la metrópoli.

Realmente el problema del transporte público es un problema de la población en general, tanto de los que poseen su automóvil y no se preocupan por los aumentos del costo del servicio como de aquellos usuarios frecuentes que callan. Nuestros servidores públicos deben responder al llamado del pueblo cuando la situación lo merezca y este tema es uno de alta importancia.

No podemos, mejor dicho, no debemos callar ante los problemas que nuestro gobierno nos presente. El hecho de que el candidato que termine en el cargo público no sea por el que votamos no debe generar el pensamiento de: “No es mi candidato, si nos chinga es culpa de los que votaron por él”. Al contrario al no ser el candidato de tu elección, tu como ciudadano con más razón debes estar al pendiente de los acuerdos, compromisos y legislaciones que este pretenda generar, debes velar por tus intereses pero más importante por los de toda la población. Un país unido es un país que tiene todas las de ganar.

No hay que permitir el abuso de poder de aquellos en el trono. Es compromiso de todos como ciudadanos de la nación el pintar la dirección sobre la cual deseamos que el país camine, no permitir que nuestro rumbo sea aquél del máximo mandatario. El crecimiento del país es problema de todos.

No te calles, grita tu descontento que es tu derecho. Participa, involúcrate, es tu derecho. No pierdas tus libertades por el deseo de unos cuantos.