Ahora sí, ya no hay pretextos...
Todavía hasta la semana pasada, simpatizantes y hasta dirigentes de algunos equipos podían refugiarse en el argumento de “las ausencias” de sus titulares, con tal de justificar los resultados inciertos de sus equipos en el arranque del Torneo MX. A partir de esta jornada (la quinta, y habrá que cruzar los dedos para que se cumpla el adagio de que “No hay quinto malo”), no sólo se reincorporan los jugadores que estuvieron ausentes en las cuatro primeras por haber participado en la aventura de los Juegos Olímpicos de Londres, sino que lo hacen cubiertos de gloria, por la conquista de la medalla de oro más soñada, más anhelada —...y, por lo tanto, más querida— de los aficionados mexicanos.
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Quizás el del Guadalajara haya sido el botón de muestra más característico...
Las ausencias de Miguel Ponce, Jorge Enríquez y Marco Fabián —titulares, los tres, en el equipo olímpico— se han manejado como excusa ante la serie de pobres resultados hilvanados en el inicio formal de la era de Johan Cruyff como asesor y de John van’t Schip como timonel del equipo más popular de México.
Lo de menos es que los ausentes no cuenten, ni para bien ni para mal. Otro tanto sucede con la norma —sobradamente conocida por Cruyff, van’t Schip y sus chalanes— de que un plantel profesional no se circunscribe a once jugadores. Un equipo que participa en un torneo como la Liga MX requiere del material humano necesario para hacer frente a contingencias desgraciadas —como las lesiones de Luis Pérez o el “Chapo” Sánchez o la suspensión de Márquez Lugo, por injusta que haya sido—... o afortunadas, como la distinción de que se convoque a algunos de sus elementos a compromisos internacionales de primera categoría, a nivel de Selección.
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En todo caso, independientemente de que se cubrirán, ya con ellos en el plantel, las supuestas ausencias, está un ingrediente adicional como atractivo: la perspectiva de que Enríquez y Fabián, los dos jugadores del “Rebaño” que supuestamente han recibido ofertas para enrolarse en equipos del Primer Mundo del futbol —se miente tanto en ese sentido, que el observador se reserva el derecho a ser escéptico—, empiecen a hacer méritos, con su equipo de club, para demostrar que tienen, en efecto, futbol, estatura y madera de internacionales.