Es un asunto de percepciones, no de realidades Martes, 7 Agosto 2012 por Jorge Zul de la Cueva

La percepción no es la realidad, es más importante porque la construye o se la inventa. Si no fuera así, no se hubieran sacado de la manga las encuestas “equivocadas” que vaticinaban, como un timorato oráculo de Delfos, la victoria incuestionable del PRI o, permítame decirlo de otro modo: si las encuestas no fueran importantes por la percepción que generan y la realidad que ayudan a construir, no existirían.

En este sentido, este asunto de construir una realidad a base de percepciones se convirtió en un arma de varios filos, en un juego de poderes que más divide y menos ayuda a entender lo que pasa en el país.

En este mundo que confunde verdades y de creencias hay varias interpretaciones de la realidad.

Hay un grupo nutrido de personas que se alimentan de las redes sociales y vive en un México en el que hubo fraude electoral o por lo menos hubo una elección de chiquero donde se compraron votos con monederos y despensas. Un México roto e inaceptable donde el regreso del PRI es el desastre y el reinado de la corrupción y la impunidad.

Hay otro México en el que la elección fue de purísima y oro, la transparencia con la que se logró es impresionante, su costo bajo y su eficiencia y credibilidad absoluta. Ése es el mundo de los carísimos burócratas del IFE (ya de que se crean lo que dicen o que alguien se los crea, es otra historia).

Hay un México que está viendo el futbol, que cree que involucrarse en política es de mala educación, considera que los noticieros dicen lo que pasa y no interpretaciones de lo que pasa con toda clase de tendencias. Comen lo que les dan los medios tradicionales sin masticar y están contentos con la realidad en la que habitan.

Hay intereses que buscan manipular estas versiones de la realidad hacia diferentes puntos por diferentes razones: que quien exige un recuento es un revoltoso desquehacerado, quien hace un boicot a una tienda es un desconsiderado que no piensa en los ancianos que tienen, en ese subempleo de recibir una propinita a cambio de guardar los víveres en bolsas, su única oportunidad de subsistencia o que quien no se queja, que quien cree en el sistema y coopera con él es parte del problema y un traidor a la patria.

Agua se jala para varios molinos pero falta jalarla para uno, el que en mi percepción es el más importante: el de la sociedad que piensa, que critica, que no cree por creer ni en lo posteado en el Facebook o publicado en los noticieros, sino que se informa y se organiza y hace algo que sabe que lo peor es no hacer nada, ya que, con los señores que venden las verdades al timón, no vamos a llegar ni a la tienda de la esquina.