La charrería, “entre algodones” Domingo, 29 Julio 2012 por Ricardo Zermeño

Con mi saludo semanal y los mejores deseos, va la entrega del deporte convertido en arte y donde la charrería sigue adelante, dejando a ustedes que nos dispensan con su lectura, esta entrega semanal del Más Mexicano de los Deportes.

Hoy es día de meditar y, sobre todo, reflexionar, más ahora que se acerca la elección del próximo 24 de septiembre. Antes de que otra cosa suceda, este martes 31 es el último día para que los equipos se pongan en regla para tener derecho a voto.

Cada cuatro años es el mismo peregrinaje, de quién tiene y no derecho a voto. Risible que una asociación que ya pagó y hasta sus credenciales tienen los charros y se eliminaron en un estatal u otros hasta en regionales, de buenas a primeras le digan de su unión estatal que no han cubierto el pago anual, y como ese caso hay muchos más.

También se ha lanzado la convocatoria para la sede del Campeonato Nacional Charro 2014, aunque para dichas elecciones se debe poner el mismo cartabón, de que sean las asociaciones charras de México y Estados Unidos los que voten por la sede y no los púas estatales.

Eso de que una entidad que no tiene lienzo techado y le den la sede de una fiesta nacional, no debe aceptarse, toda vez que los estatutos dicen lo contrario, como sucedió en Puebla con el “galerón” que improvisaron, y como se pretende hacer en Acapulco 2013.

La charrería sí tiene memoria y a punto de que inicie la cuenta regresiva de los últimos 117 días del actual Consejo Nacional, es menester poner los acentos hasta en las mayúsculas. Hay muchas cosas por hacer, y dicen los enterados que vienen muchas sorpresas para la charrería.

Hay que estar muy pendientes de las sedes de los Torneos Conmemorativos, y es que serán con los “cuates”, por aquello de ganar algunos votos para su candidato. La otra opción, que encabeza Miguel Pascual, remará contracorriente y sabe que tiene que pelear contra todo, aunque para su fortuna la charrería está de su lado.

Así es que la charrería anda de capa caída y justo es que los que heredamos esta pasión de nuestros antepasados, podamos regresarle esa grandeza que tenía en antaño y donde la unión familiar está por encima de todas las cosas.

Hasta la próxima columna, si mi Dios tan Charro no lo remedia.