Aventuras con faldas Domingo, 22 Julio 2012 por Guillermo Vaidovits

Detesto esta época del año en que la cartelera cinematográfica queda a merced de películas de indiscutible calidad técnica, y algún valor artístico, pero pensadas para satisfacer a niños y adultos abotagados por la estética y los contenidos de los videojuegos.

Valiente es un producto más de la compañía Pixar que lleva ya varios años surtiendo con admirable puntualidad películas brillosas y agitadas. Es cierto que una pequeña porción del catálogo de esa empresa merece nuestra admiración porque alcanza a tocar de modo verosímil las fibras sensibles de la experiencia humana, pero, por lo regular, y dada su sociedad con la firma Disney, la tendencia recae hacia la complacencia descarada de los gustos más elementales del público, con ternuritas y emociones baladíes, y el cumplimiento de los postulados de la economía de mercado:  conseguir muchos espectadores y abrir el mayor número posible de oportunidades de negocio, para vender juguetes, ropa, música, y demás mercancías.

Valiente ubica su trama en los tiempos pasados de Escocia, país que los animadores encuentran bastante dotado para inspirar exotismos. Con ello se abocan a recrear un buen surtido de paisajes sorprendentes desde castillos, bosques y acantilados, hasta ruinas y monolitos.

El mismo principio dicta el diseño y la personalidad de las caricaturas, donde por fuerza hay cabelleras pelirrojas, guerreros que pintan sus cuerpos, hombres que portan grandes mostachos, amplios tórax,  y faldas de cuadros por arriba de las rodillas. El temperamento de los escoceses lo evocan con los rasgos propios del estereotipo: son bravucones, pero en las dificultades reaccionan con nobleza, demuestran un espíritu práctico al actuar, pero su pensamiento no está exento de ceder a ratos a la fantasía. De remate no pueden faltar las gaitas para amenizar fiestas, torneos o cualquier otra actividad colectiva.

A diferencia de la apariencia general, los problemas que preocupan a los personajes pertenecen a un orden más común. Es la típica situación en la que una joven enfrenta la obligación de un matrimonio por convenir a su posición social y a las tradiciones que mantiene su comunidad. Como en La sirenita (1989), para trastornar esos planes la protagonista recurre a la mediación de la magia. Esa faceta del argumento no sólo incluye la intervención de una hechicera bastante excéntrica, sino también la continua aparición de fuegos fatuos que auxilian al personaje en momentos cruciales.

Una galería de personajes secundarios se vuelve el complemento que rodea de simpatía las andanzas y el carácter de la figura central. Los jefes de los clanes con sus ridículas pugnas, los trillizos y sus constantes travesuras, la actitud a veces infantil del papá. Todos ellos forman parte del mejor momento humorístico de la película. Cuando persiguen por los corredores del castillo la sombra de un oso.

La magia es un signo distintivo de Valiente, la nueva cinta de Pixar y Disney