¡Hasta febrero! Lunes, 16 Julio 2012 por Alfredo Sánchez

Vi en televisión una entrevista con el inminente ganador de la contienda electoral por Jalisco, Aristóteles Sandoval.  El entrevistador insistía: “¿cuál será el equipo que acompañará al futuro gobernador?”  Aristóteles se defendía: “hasta febrero se sabrá, un mes antes de la toma de posesión.”  

¡Pero estamos en julio! ¡Son más de seis meses de espera para conocer el gabinete del gobernador! Ya se ha mencionado en varios sitios lo absurdo de ese prolongadísimo período, único en el mundo, según dicen algunos.  Si ya es larga la espera para la toma de posesión del Presidente de la República-diciembre-, en el caso del Gobierno de Jalisco es peor.  

¿Qué pasa durante ese tiempo? ¿Se analiza el currículo de cada uno de los prospectos? ¿O más bien se van haciendo los amarres políticos y se establecen los compromisos y las alianzas con los diversos grupos de poder en el estado?  Este lapso se vuelve peligroso por varios motivos: el gobernante saliente ve disminuido su poder cada día, se hablará menos de él y más del sucesor y muchas de sus decisiones finales tendrán como objetivo hacer “tersa” la transición y evitar futuros motivos de demandas y acusaciones.  

El entrante, aunque presente de manera mediática, aún no tiene el poder y por lo tanto su capacidad de acción no será aún significativa en estos largos meses. En alguna parte leí que la transición francesa, por ejemplo, dura un mes, tiempo que los galos consideran suficiente para hacer el cambio de gobierno.  

Aquí, por lo visto, somos muy lentos para hacer los ajustes pertinentes.  No me parece que sea sano en ningún sentido.  Por supuesto que son meses en los que las especulaciones y la rumorología estarán a la orden del día; y también, como ya dije, los amarres de todo tipo: con poderes fácticos, con grupos empresariales, con organizaciones gremiales, etcétera.

Durante la campaña vimos al candidato del PRI reunirse con varios sectores para “pulsar” su opinión y enriquecer con ella, supuestamente, los planes de gobierno.  El sector cultural fue uno de ellos: se reunió, escuchó, dialogó, tomó nota, puso cara de “mucho interés”.  Hoy la rumorología empieza a soltar nombres de supuestos candidatos a la Secretaría de Cultura del Estado.

Por supuesto que hay muchos tiradores para el cargo, pero hasta ahora el asunto es sólo eso: rumor.  Algunos nombres escuchados o leídos no causan sorpresa; otros, en cambio, aterran,  pues no parecen responder a otra cosa que compromisos.  Y no precisamente con la cultura. Ya veremos, pero ojalá se tome una decisión congruente con lo que fue expresado durante la campaña.

La rumorología empieza a soltar nombres de supuestos candidatos a la Secretaría de Cultura del Estado. Pero hasta ahora el asunto es sólo eso: rumor