Vena muy explotada Miércoles, 11 Julio 2012 por Carlos Cortés

Aludir en pantalla creencias religiosas está convertido en imán taquillero a partir de El crimen del padre Amaro; lo más reciente es El quinto mandamiento, estreno coincidente con dos semanas de anticipación a  las elecciones celebradas el primer día del mes en curso.

Como en política y mercadotecnia no hay elementos atribuibles a la casualidad y sí a la causalidad, no hice este comentario con el estreno, sino hasta haber transcurrido casi cuatro semanas.

El drama alude locura y muerte, lo que ya carece de espectacularidad, pero el vínculo con abusos sexuales de un sacerdote sí deja claro el énfasis en la oscura intimidad con atrayente morbo.

El director mexicano Rafa Lara aduce el razonamiento de ser un tema actual en el ambiente impregnado de distorsión acerca de la religiosidad practicada hace algunas y de la que en  su tiempo dio amplia cuenta el cine mexicano.

En El quinto mandamiento el personaje del sacerdote, interpretado por Ernesto Gómez Cruz, pierde la razón como puede ocurrir a cualquier persona, ello da pie a los desvíos respecto de su vocación; con prolija exhibición que raya en la violencia.

Al margen de las invariablemente estériles comparaciones, llama el interés de observar al sacerdote desde el ángulo humano, en el que pueden concurrir fallas dignas de comprensión antes del juicio y sentencia en sentido estrictamente dogmático –que tampoco corresponde al cine ser inductor-.  

El tema y su tratamiento es el núcleo importante y sobresaliente, ¿qué pretenden el autor y productores? más allá de ganar concurrencia y recuperar inversión. Tal objetivo aún está por verse con el juicio final del público sin mostrar posibilidades a  otro tipo de reconocimiento.

Dios nos guarde de la discordia.