Razones para amar a las personas con discapacidad Viernes, 6 Julio 2012 por José Luis Cuellar de Dios

Gracias a Martita, mi hija, he conocido a muchas personas con algún tipo de discapacidad, principalmente Down, parálisis cerebral, autismo y discapacidad intelectual; niña y niños, mujeres y hombres jóvenes y en menor medida personas adultas. De éstas últimas, quizá porque la merma de sus facultades físicas e intelectuales los conduce a una profunda, triste y dolorosa postración.

La convivencia con ellos ha sido extremadamente delirante, pero siempre reveladora. En otras palabras, involucrarse a fondo con ellos es una aventura para la cual se debe soltar las amarras y quemar las naves, no hay marcha atrás. Comparto con los lectores algunas razones por las que amar a las personas con discapacidad es vivir experiencias únicas e irrepetibles, vivencias que iluminan y conmueven hasta el éxtasis.

• Su desarrollado instinto es una muestra indudable de su enorme inteligencia emocional.

• Nacen con un don de carácter milagroso que les permite que bajo su figura frágil ocurran milagros.

• Seres que nacidos para renacer siempre, tienen reservado un lugar para la grandeza.

• Dueños de una insuperable armonía espiritual a pesar de su vulnerabilidad; emocionalmente se convierten en seres inexpugnables.

• Cercanos o distantes a ellos, su actitud y comportamiento está regida por el amor.

• Asombra su misteriosa fidelidad a la verdad, cualidad que jamás debe atribuirse a una condición de inocencia.

• En contraparte a su condición de discapacidad intelectual, conmueve profundamente la lúcida aceptación de su fragilidad doblegada a partir de un tesón irreducible.

• Es admirable su espíritu de constancia, perseverancia y sus diarias lecciones de humildad y humanismo.

• Nunca mejor aplicado el calificativo de héroes, si tomamos en cuenta la proporción y complejidad de retos que enfrentan cotidianamente.

• Su indulgencia y  entrega afectiva es incondicional, lo que nos conduce a siempre acunar la esperanza.

• La cercanía con ellos nos conduce a estados de ánimo de una riqueza deslumbrante, lo que nos otorga poderes purificadores de la razón.

• Su insita generosidad, su admirable sencillez, su permanente actitud de incondicionalidad y devoción son virtudes que traen desde el vientre materno.

• Nos enseñan a ser sensibles al dolor de los más débiles a partir del ejemplo de la sublimación de sus sufrimientos.

• ¿Su presencia en la tierra? Misterio inmensurable, inabarcable e inaprensible. Misterio creador, porque paradoja: son modelo y enseñanza.

• Amarlos porque son la reserva espiritual de la humanidad, la bodega de los santos, la sabiduría humanitaria.

• En fin, amarlos porque son la creación perfecta del espíritu. Amén de los amenes.