La crisis del PAN Jueves, 5 Julio 2012 por Diego Petersen

Esta ha sido, con mucho, la peor elección del Partido Acción Nacional desde 1988, cuando, de la mano de Manuel Clouthier como candidato a la Presidencia de la República, el PAN comenzó a existir como una fuerza electoral competitiva y no sólo como un grupo testimonial, una brega de eternidades como les gustaba decir a los fundadores que, casi 50 años después de haber lanzado el partido, seguían picando piedra en la lucha por la construcción de una democracia donde cada voto contara y todos los votos contaran igual.

El PAN en Jalisco comenzó a ganar en el 88 (habían existido algunos triunfos aislados en algunos municipios y distritos, algunos de ellos contundentes y burdamente robados) y se acostumbró a ganar en 1995, cuando se convirtió en la fuerza política más grande del Estado. El poder lo llevó pronto al pragmatismo, del pragmatismo a la corrupción y de la corrupción al hoyo, en un ciclo que no por natural deja de ser menos sorprendente. En 18 años de ejerció del poder el PAN se convirtió en todo aquello que decía odiar.

¿Por qué perdido el PAN? Hay muchas causas, cada quien dice las que mejor le convienen, pero son fundamentalmente dos: el desgaste del poder, eufemismo que significa corrupción, malas decisiones y alejamiento de los intereses de la ciudadanía, y un mal candidato. El PAN no se desgastó por haber tomado decisiones impopulares, principal causa de desgaste de cualquier gobierno, sino por la corrupción de muchos de sus cuadros de gobierno y, sobre todo, por la forma en que éstos fueron procesados. A los corruptos no sólo se les toleró, en muchos casos se les encubrió y premió. Otro factor tiene que ver con malas decisiones y con decisiones no tomadas. En este afán por evitar el desgaste, los gobiernos del PAN se caracterizaron por posponer decisiones importantes y por su incapacidad para gestionar políticamente acuerdos que pudieron llevar a buen puerto esas decisiones. Se puede argumentar que la oposición bloqueó desde el Congreso muchas acciones de gobierno, pero lo cierto es que no las hicieron cuando tuvieron mayoría ni pudieron gestionarlas con la oposición cuando así se requirió. Pero la razón más importante del desgaste es el alejamiento de sus electores. Los sencillos e inexpertos funcionarios que llegaron casi cándidos en 1995 se convirtieron pronto en burócratas vividores que se acostumbraron a las mieles del poder y la prepotencia.

El candidato, sin duda, explica una parte de la crisis del PAN en Jalisco. Estoy convencido de que cualquier candidato habría perdido, pero la mala campaña ayudó en mucho a la debacle. Guzmán habla de traiciones; los que no estuvieron con él hablan de sobrevivencia del partido. Lo cierto es que, quien debió hacer el trabajo político para sumar era el candidato y no lo hizo, o no lo logró. El resultado, haiga sido como haiga sido, para citar un clásico  panista, es responsabilidad suya.