Esto es un negocio, y el negocio es Timothy Bradley, por lo que no quedó más remedio a los jueces de la Comisión Atlética de Nevada que emitir un fallo absurdo, y lapidar a la farsa con otra farsa, y así, de engaño en engaño, enfermar más al boxeo, detalle que no tiene la menor importancia en la meca del deporte de los puños, es la ciudad de Las Vegas.
Perplejos dejó a los aficionados el resultado que transmitió el gritón el sábado en el MGM Grand, los más, tras el choque de confusión, no lo consideraron insulto a sus conocimientos boxísticos, lo sintieron como un disparate, otro show para la risa.
Para Manny Pacquiao, hiper favorito para superar a Bradley (por obvias razones, el filipino es el centro del circo), la defensa del campeonato mundial Welter OMB, se trataba de mantenimiento, casi mero entrenamiento para el siguiente proyecto de bolsa de fantasía. El oriental sin el máximo esfuerzo, determinó colocarle una cachetiza al estadounidense, además de aceptar el cambio de golpes para el espectáculo; sabía que el desafiante no posee pegada de alta tensión, encontronazos que fueron fieles de pelea callejera, pero con la sorpresa que esta vez el asiático no cimbró el sistema óseo del adversario. Cómo le hizo entonces para superar a Joshua Clottey, por ejemplo.
Muy campante, Pacquiao sumaba puntos, mientras Bradley ratificaba su tamaño: boxeadorcito, una especie de sparring, para que el filipino tomara tiempo y distancia en pelea oficial.
La decisión otra vez sería mero formulismo, ya que Manny Pacquiao, de acuerdo a nuestra tarjeta personal, sólo había perdido los rounds uno, dos, 11 y 12.
El boxeo continuará en Las Vegas, es la capital del juego, es donde se pagan las bolsas de ensueño, es donde los cinturones de los organismos mundiales son ornato, son mera artesanía, en la que los jueces del CMB, AMB, FIB y OMB, no existen, por lo que las puntuaciones descabelladas no tendrán fin.
Se debe recordar que a Pacquiao lo erigió Bob Arum en la estrella de su circo, para conquistar al público que seguía a los pesos completo, la división reina que dejó de ser negocio en Estados Unidos, vacío que existe desde el adiós de Mike Tyson.
JC Jr. necesita victoria electrizante
La gigantesca imagen del Emperador Julio César Chávez, provoca recordar el nocáut que le propinó al puertorriqueño “Pelayito” Hernández, en cinco rounds en El Toreo en 1992, exponiendo el físico, pero soportado por capacidad, por fortaleza, certero, con la distancia exacta para masacrar con ganchos al hígado, por ejemplo; con esa espectacularidad, seguridad, los aficionados mexicanos exigen a JC Jr. una demostración convincente y electrizante, mañana ante Andy Lee, su desafiante en turno del campeonato mundial Mediano CMB, en El Paso, Texas, y así encaminarse como el futuro parteaguas de la generación de los “Terrible” Morales, Marco Antonio Barrera, Juan Manuel Márquez… Y por ahí estaré atisbando.