- Vota… y bota Jueves, 17 Mayo 2012 por Jaime García Elías

“Habla para que yo te vea”, pedía Sócrates a sus interlocutores. “No escribas ni firmes textos que escriban otros si no estás seguro de su discreción y su pulcritud, porque te exhibirás como ignorante o como necio”, podría recomendársele —a partir del supuesto de que entre sus múltiples galas morales está la humildad para recibir consejos— al candidato a gobernador de Jalisco, Fernando Antonio Guzmán Pérez Peláez.

Y va de cuento...

                                                                                                                             -II-

El pasado martes 15, don Fernando tuvo a bien hacer publicar en la prensa local un mensaje al Maestro, con “un ferviente reconocimiento a tu noble labor (...) para despertar del sueño de la ignorancia (sic) a los niños y jóvenes de Jalisco, guiándoles...”, etcétera.

Aunque el desplegado llevaba el diseño, los colores y el lema de su propaganda electoral, puede concedérsele —a beneficio de inventario— el presupuesto de la sinceridad.

Este es uno de los párrafos: “Reconosco (sic) tus necesidades y anelos (resic) me comprometo a atenderlos”. Amén de solecismos a granel, burdos errores de dedo (“sociaples”), anarquía en la puntuación y en el uso de mayúsculas, el texto denota un descuido del género de los escandalosos y de la especie de los imperdonables. De los escandalosos, porque, al publicarse en la prensa, estuvo a la vista de todo mundo; de los imperdonables, porque, si él mismo lo redactó, exhibe carencias notorias en su educación básica. (“Si así anda en gramática elemental, cómo andará en Derecho Constitucional”, podrá preguntarse cualquiera, porque sobre cimientos tan endebles es difícil construir una carrera profesional y política confiable); y si otro lo redactó, denota la incompetencia de sus colaboradores... o su propia incompetencia para rodearse —como corresponde a quien pretende que lo elijan para gobernar— de gente diestra para algo tan elemental como escribir correctamente un texto de circunstancias.

                                                                                                                                       -III-

Es poco probable que el mensaje de marras incida en el resultado de la elección. Don Fernando ganará (si gana) o perderá (si pierde) en las urnas, por otras razones... De cualquier manera, no deja de resultar inquietante —por decir lo menos— la posibilidad de que en la campaña pida a los ciudadanos que lo voten... pero, por ese desdén por la ortografía que no se esfuerza en soslayar —ni tiene, por lo visto, quien le cuide...— consiga, a la postre, que lo boten.

(Lo cual —como dice la canción—, “aunque parezca lo mismo, no es igual”).