Octagésimocuarta edición del Oscar Miércoles, 8 Febrero 2012 por Carlos Cortés
El último domingo de febrero, día 26, será memorable para la industria y cinéfilos mexicanos debido a la nominación de Damián Bichir como Mejor actor en la película Una vida mejor; en tanto que Emmanuel Lubezky por la fotografía.
Ambos, tienen trayectoria en la historia de del Oscar; esta vez compitiendo con George Clooney, Brad Pitt, Gary Oldman y Jean Dujardin. A reserva del resultado final por parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, la sola nominación es reconocimiento y prestigio compartido por cineastas y público mexicanos.
Una vida mejor es lección de responsabilidad para padres e hijos empeñados en superar obstáculos en la tierra de la abundancia y la oportunidad, también plagada de riesgos y hasta discriminación. Realmente nada nuevo, pero sí digno de enfatizar.
El guión aleja de la frágil facilidad sentimental al enfocar la preocupación de un padre, que tras perder a su esposa por abandono de ésta, dedica su esfuerzo por sacar a su hijo de la mediocridad; no obstante las tentaciones del entorno fluyen generando su nuevo reto por “una vida mejor”.
La actuación de Bichir interpretando al modesto jardinero, obviamente indocumentado, refleja la desesperación del hombre a quien roban su vehículo, una camioneta y medio básico para ganarse la vida. Su calidad migratoria le impide acudir a las autoridades en pos de la recuperación, y la lucha lo conduce a los medios bajos de la Ciudad.
La historia resulta cotidiana para cientos de hombres y mujeres conocidos bajo el genérico “hispanos”, en quienes germina la semilla convertida en cultura de migrar buscando pan, abrigo, trabajo y mejor destino para su familia; algunos encuentran con esfuerzo y otros pierden hasta la ilusión de vivir. Por ahora nos da la coyuntura de ver a mexicanos potencialmente galardonados.
Dios nos guarde de la discordia.
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