Condiciones edaficas de los suelos Domingo, 25 Diciembre 2011 por El Informador

Bien que estamos a unas cuantas horas de que el invierno haga su presencia, cuya duración es aproximadamente de unos 88 días. Por ello se presentan cambios tanto en la ecología medio ambiente, como en los diversos sustratos del suelo; estos diversos sustratos los técnicos los interpretamos como capas de suelo de quince en quince centímetros, a partir del suelo pues y, hasta una profundidad de un mínimo de 80 centímetros. Las partículas que participan en estructura y textura de un suelo agrícola sufren una modificación en función de la reducción de humedad contenida esta, para el aglutinamiento de las diversas partículas de materiales que participan en la estructura. También, la temperatura es más bien baja, por lo que la vida microbiana disminuye su actividad y, poca influencia tiene un pH modificado por la fisiología de la planta en la época en los cultivos de invierno, así como los estables que son huertas y pastizales.

Es indispensable en estas condiciones tener una buena cantidad de materia orgánica en mezcla con las partículas y, es a la vez recomendable en el caso de las huertas arropar los cajetes con paja. Este trabajo agronómico tiene sus resultados positivos en cuanto al calor que desprenden la celulosa de las pajas que a la vez influyen en una retención de humedad; por lo tanto la aplicación de riegos debe disminuirse tanto en el flujo como en el espaciado de los mismos.  El pH se modifica constantemente en función a las condiciones de desarrollo radicular del vegetal, en condiciones de clima, de primavera-verano y hasta otoño, debido a la actividad intense de la flora microbiana que propicia una mayor actividad fisiológica metabólica de la planta. Por tanto cuando entra el invierno es recomendable que nuestros amigos productores hagan muestreos de pH para establecer el criterio del tipo de fertilizante que ha de aplicarse. La temperatura misma del agua de riego debe tener como mínimo 18º y como máximo 22º y en casos excepcionales, puede llegar a los 26º sin que el desarrollo de la cosecha se afecte. Los riegos a campo abierto sobre todo los que van por surco pudieran afectar la función radicular del cultivo si en el medio radicícola no hay suficiente materia orgánica y, por lo tanto nos enfrentamos a suelos mineralizados, que son más fríos.


FACTORES ECOLÓGICOS

Son aquellos introducidos por la estructura y modificaciones de la superficie terrestre, es decir, por los rasgos topográficos de elevación y declive, por los procesos de sedimentación de limo y erosión y, consecuentemente, por la geología local.
El relieve topográfico produce un marcado efecto sobre los climas locales. Por supuesto que tienen climas diferentes las cumbres y las vertientes, los valles estrechos y las llanuras abiertas y extensas (a esto se le llama fisiografía). En altitudes elevadas, las temperaturas del suelo y del aire son mas bajas y, usualmente mayor la exposición a los vientos y a otros factores. Con la altitud disminuye la presión atmosférica y se incrementa la radiación térmica. En los climas áridos (y en Jalisco los tenemos para el lado norte y noreste), pueden ser muy importantes los efectos fisiográficos. Puede haber llanuras próximas al nivel del mar, muy improductivas, y pendientes y bosques de laderas montañosas fértiles. En alturas muy elevadas se pueden presentar, de nuevo, zonas improductivas con muy baja humedad y exposición extrema.

La topografía de una región puede ejercer un efecto agudo sobre las condiciones climáticas en un lugar distante de ella. Por ejemplo las cordilleras y las sierras, pueden ocasionar una considerable precipitación local en una de las vertientes (aquí estaremos hablando de microclimas) y, a causa de ello, unas condiciones mucho mas secas en el lado opuesto. Las laderas a ambos lados de las lagunas de Zacoalco y Sayula en Jalisco son un ejemplo; a ello, y en gran parte, se debe la calidad de la pitaya y, en siembras de maíz una precoz maduración.

La orientación es causa de otro efecto fisiográfico. Hacia el norte por ejemplo, y en la misma latitud, las pendientes situadas en el lado norte tienden a ser más húmedas que las del lado sur. En las regiones montañosas, la vegetación puede ser completamente distinta en cada uno de los dos lados de un valle profundo o de una escarpada montaña, a causa de los microclimas ya mencionados. Ejemplo de ello es Tapalpa y Chiquilistlán; ambos divididos por una “costilla montañosa”. Las vertientes del lado oeste (Chiquilistlán pues) son acusadamente mas calientes y secas que las del lado este (Tapalpa), debido al calor del sol después de medio día. La dirección de la pendiente es, por consiguiente, de importancia en la localización de lugares para el establecimiento de huertos de frutales incluyendo algunos caducifolios (de hoja caediza), a causa de su influencia sobre la temperatura en primavera-verano.

La pendiente es por supuesto un determinante principal del grado de erosión, siendo esto sin embargo un fenómeno geológico universal. Siempre que hay pendiente se produce un desplazamiento descendente de material. ¡ojo! Si el movimiento es muy lento, el efecto perjudicial puede ser pequeño, y poco marcados los cambios en el micromedio. Un ejemplo de ello lo tenemos cuando se abre un terreno a la producción de frutales, y que dicho terreno ha permanecido “enmontado” por varios años y sin embargo, la caída de hojas de las especies vegetales que lo pueblan, representa una ventaja en cuanto a la retención del empuje laminar de la lluvia; de los vientos aquí no nos preocupamos ya que las especies rústicas representan barreras constantes “rompevientos”.

Sin embargo, la erosión acelerada, que excede a aquella que permite el mantenimiento del perfil, es altamente destructiva; por ello debemos pensar en el diseño de “bancos”, “lomillos” y cierto tipo que represente una terraza. El grado de la pendiente, la naturaleza de la roca subyacente, el tipo de suelo y la clase y frecuencia de las fuertes lluvias y vientos, son las causas principales que determinan la intensidad de la erosión.


EL FENOMENO Y QUÉ HACER

A este fenómeno ha contribuido el hombre, de manera muy fundamental, mediante la tala de bosques, el cultivo de laderas escarpadas (nuestros tradicionales y destructivos coamiles o ecuaros) y otras acciones, sobre la topografía irregular, que favorecen las pérdidas de suelo.

Donde la topografía es relativamente plana, es de esperarse un tipo uniforme de vegetación. Esto constituye naturalmente, una evidente ventaja para el cultivo puesto que, en las áreas planas, se pueden utilizar ventajosamente los equipos mecanizados. Es altamente recomendable que abandonemos la producción la agricultura de autoconsumo utilizando los coamiles.

No obstante, las áreas planas tienen también sus desventajas: en regiones de topografía cuyas condiciones climáticas nos son “maduras”, es decir no se han trabajado los suelos en una constante que permita la convergencia ecológica. En tal caso el drenaje puede ser pobre y dar lugar, en las ligeras depresiones existentes, a la formación de charcos y lagunas. Podemos decir o considerar que las topografías cultivadas periódicamente en las que existen causes que faciliten el drenaje, las corrientes de agua están bordeadas por llanuras de aluvión en las que se desarrolla un vegetación exigente respecto de la humedad, pero no siempre apropiadas para toda clase de cultivos. Esto lo tenemos en los llanos fértiles de Zapotitlán (El Zapote), y Huejotitán, rumbo a Jocotepec.


EQUIPOS Y TRABAJOS AGRONOMICOS

Cuando al agricultor se le presentan algunos casos, o bien, sus tierras de cultivo presentan condiciones como las que llevamos expresadas, es tiempo de pensar en el uso adecuado de los implementos adecuados. Por ejemplo la utilización de subsueladores sencillos o dobles según el caballaje de potencia del tractor; con la labor de subsueleo penetrado hasta los 80 cm inclusive y, manejado  en líneas paralelas a 10 mts, se logran las condiciones propias que determinan extraer reservas de nutrición así como obtener condiciones de textura. No sucede lo mismo si únicamente utilizamos ganchos; estos, no dan la profundidad requerida. También es de consideración utilizar alternadamente los arados de reja y los de disco; ambos, cumplen funciones diferentes. Mientras que los primeros no dispersan la flora microbiana, los arados de disco sí lo hacen; y, para lograr reunir nuevamente la flora microbiana o microorganismos dispersados por el trabajo del disco lleva tiempo, y por tanto el ciclo vegetativo del cultivo puede retardarse. Es pues conveniente que, igualmente el equipo de rastra se defina: se puede usar la de tres puntos o, mejor ¿la telescópica? Esta pregunta se la debe hacer el agricultor a la hora de decidir la inversión y en función de la espera de alta rentabilidad. Los equipos en estado deficiente de trabajo, propician que el laboreo, a más de deficiente sea caro porque algunas veces hay que dar más pasos de rastra para lograr el rompimiento del terrón. A todas luces es conveniente que en los cultivos de maíz y sorgo, por hablar de los más tradicionales entre nosotros, al levantarse de la cosecha, se haga el trabajo de roturación y se deje el suelo abierto a las condiciones ecológicas que, han de “madurar” el suelo agrícola. O sea, compostación del mismo.