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Diego Petersen
AGO 29 2011
En tres patadas

Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

Libres de autos

La disyuntiva se presenta más o menos así: o pagamos grandes cantidades de impuestos para que los gobiernos sigan construyendo avenidas cada vez más grandes, que permitan que los autos puedan circular, o cambiamos radicalmente (de raíz) la forma en que nos movemos en la ciudad. Es evidente que nadie quiere pagar más impuestos. Los años preelectorales suelen ser muy peligrosos. En 1999, un año antes de la “madre de todas las batallas”, los panistas impulsaron una ley que permitió la invasión de los autos “chocolate”, libres de impuestos, que hoy seguimos padeciendo. Este año no es la excepción. En el más irresponsable de los populismos, el Gobierno federal decretó la desaparición de la tenencia y el Gobierno del Estado no generó un nuevo impuesto al uso del automóvil. Y lo que es peor, lo presumen en cursis y mal actuados anuncios de radio (“lo que estábamos esperando”). Si a eso le sumamos un Gobierno municipal, este priista, que no ha creado un metro más de espacio público, pero ha invertido hasta lo que no tiene en pavimentar, el futuro es verdaderamente promisorio: estamos construyendo, con un gran esfuerzo y todo el empeño, nuestro propio caos. Felicitémonos. El X Congreso Internacional “Hacia una ciudad libre de autos” (Car Free Cities, como es su nombre en inglés), que comienza en Guadalajara el próximo lunes, es una excelente oportunidad para discutir cómo nos queremos mover, que en el fondo es discutir cómo queremos vivir. Guadalajara tiene en los últimos años un crecimiento del número de automóviles más o menos del doble del crecimiento de la población; es decir, por cada nuevo habitante hay dos autos que se integran al caos. El crecimiento es de 7%, el doble del promedio mundial. Esto significa que en 10 años y meses, la ciudad duplicó el número de autos, pero no duplicó, por supuesto, el espacio destinado no digamos a circular, a estacionarse. Veamos el absurdo que esto significa: si en Guadalajara hay cerca de dos millones de autos, significa que necesitamos ocho millones de metros cuadrados, 800 hectáreas, sólo para estacionarlos en la noche. Vamos a ponerle un precio bajo, a 1,200 pesos promedio el costo por metro de terreno en la ciudad, entonces tenemos una inversión de cerca de 10 mil millones destinada sólo al dormitorio de autos. Pero como hay que moverlos, y estacionarlos al menos en dos o tres lugares distintos cada uno al día, lo que tenemos destinados en metros cuadrados de la ciudad a mover y estacionar los autos es verdaderamente absurdo. Tres cuartas partes de espacio público están destinadas a ello. Así como los políticos aprovechan el año preelectoral para hacer todo tipo de dagas populistas, hay que aprovecharlo también nosotros para poner en la agenda los temas que construyen ciudad. Discutir la movilidad significa discutir el futuro. Dejar de ser esclavos del auto nos permitirá movernos (vivir) con mayor libertad. El congreso es una excelente oportunidad para ello.
Diego Petersen

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