Ciudad al desnudo Jueves, 9 Junio 2011 por Diego Petersen

El miedo al desnudo desnudó a la ciudad y encueró a la doble moral tapatía. El Ayuntamiento de Guadalajara ha prohibido a los ciclistas que la rodada del sábado, que se hace simultáneamente en varias ciudades del mundo para protestar por la falta de políticas públicas sobre transporte alternativo, la hagan desnudos. El argumento es que el Reglamento de Policía y Buen Gobierno tipifica como faltas a la moral “actos de exhibicionismo obsceno en la vía o lugares públicos”. Lo que es increíble es que las autoridades no distingan entre una manifestación y el exhibicionismo obsceno, y que argumenten que “la ciudad no está preparada” para ese tipo de manifestaciones. Vayamos por partes. ¿Qué es exhibicionismo obsceno? En términos generales se considera exhibicionismo obsceno a una conducta sexual de mostrarse con fines provocativos y dolo. Equiparar el desnudo con el exhibicionismo es, por decirlo suave, una visión corta, mocha. No todo desnudo es exhibicionismo obsceno y no sólo la desnudez es exhibicionismo. Los políticos, por ejemplo, son exhibicionistas por naturaleza: hacen cosas para mostrarse, para que los vean, para llamar la atención e incluso para escandalizar. Obsceno viene de la raíz griega obscenus; ob (hacia) caenum (suciedad). Lo obsceno, pues, es lo que va hacia la basura, lo que es repulsivo o sucio. El moralismo aplicó la palabra obsceno a todo aquello que tiene que ver con la sexualidad porque equipararon el sexo con la suciedad. Pero, como bien decía el marqués De Lacroix cuando comenzaron los primeros cromos a color: “Lo obsceno no es jamás el desnudo, sino lo colorido”.  Aplicando la sabiduría del marqués al siglo XXI, diríamos que lo obsceno no es, ni será jamás, el desnudo, sino la provocación sexual. Si los bicicleteros de la marcha del sábado provocan de alguna manera a las personas que van pasando, si molestan a la gente, si los obligan a ver la desnudez, eso es exhibicionismo obsceno. Si sólo pedalean y se manifiestan desnudos es una forma de protesta como tantas otras, aceptada en todo el mundo. Decir que la ciudad no está preparada para este tipo de manifestaciones es asumir, de entrada, algo que no nos han consultado. Pero, además, no es cierto. En 2006 la activista Cecilia Márquez se desnudó en la plaza de armas para protestar contra lo que ella llamó “Fraude el desnudo”. Nadie la molestó ni consideró que aquello hubiera sido obsceno, y las autoridades (panistas de aquellos días) no la  hicieron de tos. Es muy importante que los ciclistas hagan su manifestación sin ofender a nadie, pero igual es que las autoridades distingan entre lo que es una conducta sexual y lo que es una manifestación social. Antes de encuerarse los ciclistas ya dejaron al desnudo no sólo la falta de políticas alternativas de movilidad, sino la mochería de las autoridades tapatías.