Adiós a todo esto Por Antonio Ortuño opinion@informador.com.mx

En alguna de sus acerbas crónicas, Jorge Ibargüengoitia recuerda que se enteró del deceso de don Alfonso Reyes, el gran dragón de las letras mexicanas en la primera mitad del siglo XX, cuando, al entrar a una taquería, un colega escritor le gritó: “¿Ya supiste? ¡Se murió el Tamal!”. Un susto similar nos llevamos ayer varios miles de mexicanos conectados en el twitter al divulgarse la noticia del fallecimiento de Carlos Fuentes.

Porque Fuentes es el novelista mexicano más trascendente de la historia y su ausencia representa para las letras nacionales ni más ni menos que un terremoto. No en materia estética, la verdad, porque hace años que sus libros habían dejado de ser tomados en serio por la mayoría de la crítica y los creadores, pero hay que aceptar que una película en la que desaparece el protagonista no puede seguir igual.

Decir que Fuentes deja un vasto listado de libros y la memoria de un intelectual de época no basta: habría que releerlo y discutirlo antes de archivarlo en el olvido, bajo esa curiosa forma del mausoleo que son las Obras Completas. Más allá del hecho más o menos incontrovertible de que su obra temprana es muy superior a la tardía, más allá del natural hartazgo por esa sobreexposición de su figura que lo hizo poco simpático para una amplia mayoría de los integrantes de las recientes generaciones de escritores en México, hay que reconocer en Fuentes una estación ineludible de la historia literaria nacional, tanto por sus escritos como por su personalidad.

¿Sería posible que ahora mismo otro escritor mexicano pusiera a temblar a los candidatos presidenciales con sus entrevistas y que anduviera repartiendo espaldarazos o coscorrones por medio mundo con sus artículos de política internacional?  Seguramente no. Antes de que se convierta en calle, en biblioteca o centro cultural, démosle una releída a Fuentes.

Antonio Ortuño
MAY 16

Recuerdos de Fuentes Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Nubia Macías,
(Directora general de la
Feria Internacional del Libro de Guadalajara)

El lector primero

Fuentes en la FIL, algún año entre 1988 y 1990. Entre stands pequeños. Tostado por el sol, elegante. La camisa blanca impecable, los dos botones del cuello abiertos. De pie, en el stand del Fondo de Cultura Económica, sortea al reportero que quiere entrevistarlo. “Sí cómo no. Con mucho gusto la hacemos. Pero permítame que estoy firmando estos libros y mire la fila, es muy larga. Esta gente lleva mucho tiempo esperando. Platicamos cuando termine, si le parece”.

Incombustible

Fuentes sentado en uno de los sillones de la sala de ajuste de Protocolo de la Feria. Son cinco minutos de reposo entre un acto y otro. Una muchacha le acerca un vaso de agua y le pregunta, cordial, “¿Cansado señor Fuentes?”. Él se levanta de un salto ágil y dice, desde la altura de sus 80 años: “Yo nunca me canso”.

Amigo de sus amigos

Faltan quince minutos para la inauguración de la Feria, en 2007. Colombia es la invitada de honor. Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez esperan para pasar al Auditorio. A su alrededor, el equipo de la Feria se afana en un torbellino de órdenes, teléfonos celulares, miembros del Estado Mayor Presidencial (el presidente Calderón venía al acto). Ellos dos en medio de todo, son una isla. Dos amigos que brindan y ríen, cómplices de bromas que nadie escuchó.

Emoción

Cuatro muchachos de preparatoria que tiemblan de nervios. Dos chicos y dos chicas. Todos leyeron Aura y van a presentarla sentados junto al gigante literario. El acto transcurre con las voces temblorosas de los preparatorianos, el vozarrón de Fuentes. El hielo se rompe finalmente cuando Benito Taibo, que modera la charla, se brinca el protocolo y orquesta que el auditorio entero le cante las mañanitas al escritor. Por una única vez en público, a Fuentes se le rasan los ojos y caen las lágrimas, emocionadas.

Silvia

Importante en cada una de sus actividades, la presencia de su mujer, Silvia. Discreta, sentada en primera fila, la silla justo frente a él reservada especialmente para ella.

Disciplina

Fuentes metódico, ordenado. Concertaba y aprobaba todas las actividades de su agenda con precisión y puntualidad inglesa. Una vez hecho un compromiso, rara vez lo cancelaba. Todo se le tenía que mandar por fax.

La última vez

Enero de 2012.  Cartagena de Indias. Sentados bajo la sombra del lobby del hotel Santa Clara. El participaba en el Hay Festival. Radiante. De Punta en blanco. Bermudas de lino. La camisa blanca impecable, los dos botones del cuello abiertos.

—    ¡Doña Nubia! ¿Y este año vamos a presentar mi último libro, verdad? ¡Y estoy ya escribiendo otro!

—    Claro que sí…— y aproveché para pedirle que presente a un gran escritor que queremos invitar.

—    ¡Por supuesto! —me contestó de inmediato.

Así fue siempre con esta Feria, generoso.
 

El Informador
MAY 16

En la Cátedra Cortázar Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Dulce María Zuñiga,
Directora de la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar

“Hay futuro para la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar. Creo que no va a terminar por el hecho de que Carlos Fuentes no esté con nosotros. El otro de los fundadores, Gabriel García Márquez, estará de acuerdo en continuar los trabajos y honrar de esa forma, también, la memoria de Fuentes.

El hecho de que Fuentes desaparezca físicamente no significa que deba desaparecer su proyecto, que fue muy personal.

Carlos Fuentes en repetidas ocasiones contó la historia y es que un buen día recibió una llamada del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), creado durante el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el cual reconocía a los escritores eméritos de México.

Y ambos –García Márquez y Fuentes- recibieron la llamada, pero no quisieron declinar a esa beca, a ese reconocimiento, que tiene cada mes un monto económico importante. Hablaron entre ellos y decidieron que no rechazarían la beca, pero tampoco la iban a recibir y optaron por donar ese dinero a la Universidad de Guadalajara para que se reuniera mes con mes, y así poder tener un formato de cátedra académica.

El proyecto de la Cátedra es una muestra de la generosidad de Carlos Fuentes, quien junto con Gabriel García Márquez donaron el montó de las becas para honrar la memoria de quien fue su amigo y un gran escritor latinoamericano: Julio Cortázar.

Ahí vemos la generosidad de un par de escritores tan grandes. Conocí a Carlos bastante bien en las diversas actividades de la Cátedra y él siempre estuvo presente en las reuniones del Comité.

La Cátedra se maneja por medio de un Comité Técnico, que año con año se reúne, y Carlos nunca faltó a una cita. Estaba muy interesado en las actividades, siempre le dio seguimiento, y cada vez que podía venía a presentar a un autor o a un conferencista propuesto por él”.

El Informador
MAY 16

- Fuentes, oráculo Por Jaime García Elías opinion@informador.com.mx

Dueño del papel de oráculo de la literatura, la cultura, la política y la sociedad mexicana, Carlos Fuentes dejó en el aire, para los especialistas en ver vasos medio vacíos por doquier, una especie de maldición póstuma… o de reto, para quienes aún tienen ánimo en verlos medio llenos.

Fue su retrato hablado —secuela del celebérrimo “oso” de Enrique Peña Nieto en la FIL, cuando se le hizo bolas el engrudo a raíz de la inocua pregunta acerca de los tres libros que más hubieran influido en su vida— de los actuales candidatos a la Presidencia de la República. Los reporteros intentaron llevar la pregunta al terreno del pecado mortal de Peña, de no haber mencionado ningún libro suyo (Fuentes era la vaca sagrada de la literatura mexicana contemporánea por antonomasia), y el escritor, magistralmente, llevó el asunto a otro terreno: “A mí lo que me alarma enormemente en este año electoral —dijo— es ver los problemas aquí y los candidatos acá: una diferencia enorme entre los problemas del país y los candidatos que tenemos”.

                                                                                                                                           -II-

Fuentes se fue ayer. Lo hizo antes de conocer la respuesta que la vida —y el próximo Presidente de la República— acierte a dar a la inquietud que dejó planteada: si la capacidad de candidatos tan “light” como los que tendrá el ciudadano como opciones en los próximos comicios, estarán a la altura de los mayúsculos desafíos del país: la violencia y la inseguridad incontrolables; la pobreza creciente, con sus inevitables consecuencias de delincuencia, insalubridad y falta de educación; la falta de oportunidades profesionales; la estrechez de los horizontes para las nuevas generaciones; la corrupción y la impunidad institucionalizadas; la incompetencia de la clase política para romper los círculos viciosos que dan la sensación de tener atrapado al país —con todo y habitantes— en un remolino; la obsesión de las autoridades en ponderar como un logro de la administración la salud de las finanzas nacionales, y la incapacidad de tomar medidas para que esa salud llegue al bolsillo del ama de casa, del trabajador, del ciudadano común…

                                                                                                                                         -III-

Fuentes, en su postrer profecía —a reserva de otras que hubiera hecho y eventualmente, a raíz de su lamentable deceso, ayer, se difundan—, rezumaba pesimismo en ella. Y es que Fuentes (hombre culto donde los hubiera) compartía, muy probablemente, la convicción de que, en el fondo, “Un pesimista es un optimista con más información”…

Jaime García Elías
MAY 16

Fuentes, la pasión y la contradicción Por Jorge Fernández Menéndez jorgefernandezm@prodigy.net.mx

“La muerte espera al más valiente, al más rico, al más bello. Pero los iguala al más cobarde, al más pobre, al más feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un día vendrá, pero nunca sabemos lo que es”, escribió un Carlos Fuentes que nos sorprendió a todos, ayer, con su partida.

Es un lugar común decirlo, pero vale la pena reiterarlo: con la muerte de Carlos Fuentes se va no sólo uno de los escritores más importantes de la historia de México, sino también se cierra toda una etapa de la vida cultural, social, política del país.

Vendrán ahora los homenajes, los recuerdos, pero lo que quizás no se pondrá de manifiesto en la hora final de Fuentes será la contradicción que lo marcó en forma constante: profundamente mexicano nació en Panamá; murió en México pero vivía en Nueva York y se educó, incluso literariamente, en Buenos Aires; escribió como quizás ninguno sobre la Ciudad de México o sobre el campo mexicano y los desplazados en libros como La muerte de Artemio Cruz o en el invaluable La región más transparente, pero fue un hombre universal: vivió en Argentina, Chile, Brasil, Estados Unidos, España.

Puso el sexo en la literatura mexicana contemporánea en forma sutil con Aura, en forma explícita con Diana o la cazadora solitaria.

Fue durísimo con los políticos y se consideró siempre, y a su modo lo fue, un hombre de izquierda, pero en su momento, como muchos otros, suscribió aquello de “Echeverría o el fascismo” y fue embajador en Francia, aunque renunció al cargo cuando Díaz Ordaz se convirtió en su homólogo en España.

Detestaba la posibilidad del regreso del PRI al poder pero fue también un producto de ese sistema que repudiaba, como le ocurrió a muchos de su generación, una generación extraordinaria, compleja, irrepetible.

Escribía siempre y de todo: sus primeros libros fueron extraordinarios, los últimos parecían ser la revisión, siempre impecablemente bien escrita, de otras historias ya publicadas.

Era un gran articulista, pero le ganaba demasiadas veces la pasión, más que la racionalidad o la distancia. Vivió como un torbellino pero le tocó vivir, también, la muerte de dos de sus hijos, muertes que lo destrozaron: “Hay que llegar a saber que los hijos, vivos o muertos, felices o desdichados, activos o pasivos, tienen lo que el padre no tiene. Son más que el padre y más que ellos mismos. Nuestros hijos son los fantasmas de nuestra descendencia. El hijo es el padre del hombre”, escribió y vaya si lo había vivido en carne propia. Los hijos no deben morir antes que los padres.

Todo eso era lo que hacía fascinante a Fuentes. Un hombre sin contradicciones, sin genio, sin pasión, sin errores, sin saber lo que es el goce, el sexo y el dolor, es un hombre lamentable, monótono, gris, y Fuentes siempre fue lo más parecido a un estallido de formas, colores, expresiones, vitalidad e insistimos, porque ese era su rasgo esencial, de pasiones.

Si tuviera que quedarme con un Carlos Fuentes, me quedaría con el autor de La región más transparente, precisamente en esos años, fines de los cincuenta, principios de los sesenta, en los que fue el abanderado, junto con otros, como José Luis Cuevas en la plástica, o Fernando Benítez en la crítica y el periodismo cultural, o más tarde Carlos Monsiváis, de una nueva forma de entender y hacer, de generar una nueva vida cultural en el país, cuando era una pieza indiscutible de aquel boom de la literatura latinoamericana que lo hizo conocido y admirado en todo el mundo.

Un hombre entusiasmado por una nueva izquierda que no tardó demasiado en demostrar que al final sufría de los mismos pesares que aquella que detestaba, la del partido único y el realismo socialista.

Chocaba, claro que lo hacía, con el hombre que desde entonces, representaba otra visión, otro enfoque, otra rigurosidad que en muchas ocasiones no iba con el espíritu de la época, con Octavio Paz, como más tarde lo hizo con Enrique Krauze o con Mario Vargas Llosa.

Pero el personaje Carlos Fuentes, lo que él representaba, era, precisamente por todo eso y más, fascinante.  

Qué bueno que fue contradictorio, que cometió errores, que se dejó llevar por la pasión: sin él nuestra literatura hubiera sido aun más políticamente correcta, menos abismal, menos sensual y sexual, menos universal, hubiera roto menos estereotipos.

En última instancia Carlos Fuentes nos mostró, mucho más que otros, con su vida y con su obra, cómo somos realmente los mexicanos contemporáneos: los que vivimos en un mundo en tránsito y enfrentado con nosotros mismos, donde se puede admirar a Bill Clinton, pero antes puede haberse encandilado con Fidel Castro; donde el nacionalismo decimonónico se combina con el más sofisticado cosmopolita del siglo XXI.

Adiós, don Carlos: con usted se va toda una época de México y de todos nosotros. Lo vamos a extrañar.

Jorge Fernández Menéndez
MAY 16

Chapultepec de mis amores Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

El fin de semana pasado #adoptaunbache llegó a Chapultepec con una nueva propuesta lúdica: donde había huecos en el adoquinado se pintaron pequeñas obras plásticas.

Estuvieron ahí un par de pintores locales, miembros de distintos colectivos como Carlos Pelayo de Las Otras Caras de la Ciudad y paseantes que con entusiasmo adolescente pintaron un ofidio multicolor en el hueco que dejaban los mosaicos mal pegados.

También, como es costumbre de #adoptaunbache, se pintaron los desperfectos de la capa asfáltica en el área, para señalarlos y evitar accidentes.

El lunes llegaron las cuadrillas mandadas por el ayuntamiento a tapar con grises mosaicos dejando parches en el camellón. Aprovecharon para prometer que pronto se arreglaría la carpeta asfáltica de Chapultepec.

Aseguraron, las autoridades, que no se trataba de una reacción o una respuesta sino parte de un plan y que no importaba ni se le daba prioridad a los baches pintados ya que los desperfectos de la capa asfáltica se arreglan según las quejas recibidas al 070.

Yo creo que han puesto especial atención y dado seguimiento a los baches pintados. En las calles donde inició #adoptaunbache, como Mexicaltzingo, a los pocos días de ser pintados los desperfectos en el asfalto se mandaron las cuadrillas; lo mismo sucedió en la calle libertad y ahora en Chapultepec. En Santa Tere incluso se adelantaron pero hicieron un trabajo de bacheo tan pobre que parecía que no hubieran llegado y se pintaron los baches y los chipotes que pretendían ser reparaciones, por igual.

Me pregunto si tienen los ayuntamientos metropolitanos un plan de bacheo, reparación y mantenimiento de calles y parques, ¿Dónde puede uno ver este plan? ¿Bajo que lógica se bachea y se repara? ¿Hay un diagnóstico de las calles y su estado, está publicado? Existe el plan o se da mantenimiento a la ciudad con la lógica del que da palos de ciego.

Veamos el asunto de los mosaicos: se pusieron, se rompieron, se arreglaron durante panamericanos, se volvieron a romper y a caer y los vienen a poner igual ahora… ¿No les queda claro que eso que están haciendo no sirve?

Cierro con una publicación tomada del muro de Facebook de Carlos Pelayo Silva:

La solución no radica en volver a poner mosaicos o tapar los baches. Exigimos:

1. Un espacio adecuado para los skaters y otras actividades.

2. Normatividad del espacio público.

3. Pavimentación de calidad y en toda la zona de Chapultepec (no calavereo/que es mal tapar los baches/ de $20 pesos).

4. Uso de materiales resistentes, mano de obra y herramienta calificada.

5. Banquetas y calles accesibles (para todos).

Ofrecemos:

1. Conocimiento técnico, necesario para hacer obra pública de buena calidad.

2. Diálogo y consenso.

3. No buscamos culpables, aunque los hechos se han suscitado en administraciones panistas y priistas. Buscamos soluciones.

Ahí está, veamos si hay diálogo o silencio por parte de los servidores públicos.

 

Jorge Zul de la Cueva
MAY 16

Patrimonio: el valor de la función Por Juan Palomar Verea jpalomar@informador.com.mx

Frecuentemente, en las discusiones sobre la permanencia y destino del patrimonio arquitectónico se tiende a centrar la discusión únicamente sobre el objeto construido por sí mismo, como si pudiera aislarse del contexto en que se ubica. Sin embargo, sobre cada pieza individual del patrimonio operan una serie de fuerzas que tienen que ver con el devenir general del entorno en que se emplazan. A su vez, existe un efecto de cada ejemplar individual patrimonial sobre sus entornos. El resultado es una suma de factores que tiene una mayor complejidad que la que en general parece tomarse en cuenta.

Así, podemos observar en la actualidad zonas urbanas en las que la presencia de uno o varios ejemplares arquitectónicos individuales en estado de abandono provoca una marcada decadencia de sus contextos. Una casa de cierta antigüedad y valor, abandonada, rayoneada y agredida, provoca en el entorno que ocupa un efecto de decadencia que acentúa el círculo vicioso que así se genera. La falta de respuestas concretas a la problemática de qué hacer con determinada finca para que siga siendo una pieza actuante y productiva dentro de su contexto es un verdadero reto para diversos actores: propietarios, autoridades, profesionales de la arquitectura e interesados en el patrimonio cultural de la ciudad.

Es bien conocida la teoría del vidrio roto: cuando esto pasa en una finca determinada, un primer daño propicia a un segundo y luego a un tercero aún mayor. Y así sucesivamente. El efecto no solamente se da sobre la edificación individual, sino que los deterioros se contagian a su alrededor como una verdadera enfermedad urbana. Y no solamente en términos del cuidado físico de la ciudad: también su misma gobernabilidad se pone en entredicho. La flagrancia de los daños y de las infracciones al orden urbano es una invitación no por implícita menos clara a continuar por el mismo camino.

Por eso, la primera pregunta a hacerse delante de una pieza de arquitectura patrimonial que busca un nuevo destino es: ¿Qué nueva función puede pensarse que posibilite su viabilidad efectiva? No solamente la utilización de la finca con un destino provisional y sujeto a vaivenes más o menos fáciles. La conversión de arquitecturas valiosas en “antros”, por ejemplo, generalmente lleva a su pronta decadencia y la función que así desempeñan contribuye usualmente al deterioro de los vecindarios en los que se ubican.

Encontrar una buena función para el patrimonio asegura no solamente su adecuada adaptación y conservación, sino una consolidación positiva de los contextos en que se ubican. Sin poder caer en generalizaciones, pero a la luz de múltiples experiencias, es factible pensar que, para gran cantidad de fincas patrimoniales en busca de destino la mejor función es la habitacional, en algunos casos combinada con la de comercios y servicios en plantas bajas. La misma generosidad espacial que generalmente tiene esta arquitectura permite su subdivisión ordenada en espacios habitacionales nuevos. A su vez, esta función posibilita un mejor cuidado y efecto sobre el entorno. Esta consideración pudiera ser una de las que orienten los esfuerzos para cuidar y acrecentar nuestro patrimonio, no solamente arquitectónico, sino urbano.

Juan Palomar Verea
MAY 16

Del rumor al hecho, hay poco trecho Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

Si algo no pueden alegar las autoridades municipales, estatales y federales, es que el problema de Chapala los tomó por sorpresa. Más aún, lo que ha pasado en la zona de la ribera es un claro ejemplo de descomposición social que ha seguido, uno a uno, los pasos rumbo al crimen organizado como si estuvieran siguiendo un manual.

Hemos dicho, y hay que insistir en ello, que saber que viene la tormenta no significa que podamos evitar mojarnos, pero sí resguardarnos, y en el caso de Chapala las autoridades vieron, quizá con preocupación, pero muy poco más, el proceso de descomposición y no evitaron que el pueblo se empapara de sangre.

Hace cuatro años  la celebración del Grito de Independencia en Chapala se suspendió porque dos pandillas se enfrentaron en una batalla campal enfrente del Palacio Municipal. Parecía un asunto menor, pero fue un signo de descomposición social nunca antes visto en la ribera. Pocos meses después los problemas entre pandillas derivaron en los primeros muertos, pero se manejó como un asunto sin importancia, una guerra “entre pandillas”. Desde hace unos meses en el municipio de Jocotepec comenzaron los secuestros y los rumores. Era difícil saber qué era verdad y qué no, pero el miedo y la indignación se apoderaron del municipio.

Luego vino el ajuste de cuentas con la Policía, las ejecuciones en la calle principal a plena luz del día y persecuciones a balazos. Era evidente ya en ese momento que había una lucha por la plaza y que la lógica del crimen organizado se había instalado en la ribera y se comenzaron a observar grupos armados recorriendo el territorio, pero no se hizo nada.

En este año las señales fueron claras. Un martes por la tarde en los poblados de San Juan Cosalá y El Cante corrió el rumor: llegaron los “zetas”. Nadie sabía decir a ciencia cierta qué era eso de llegaron los “zetas”, pero todos lo negocios cerraron aquella tarde, porque nadie quería exponerse a una extorsión. Unos días después el rumor fue otro: hay un retén de los “zetas” en la carretera y están levantando personas a discreción. Ahí tampoco nadie supo decir a ciencia cierta qué había pasado ni quién había desaparecido, pero el rumor se había apoderado de la plaza.

Del rumor al hecho hay poco trecho, y unos días después todo lo que se había rumorado se convirtió, tristemente, en realidad: muchos jóvenes, no se sabe exactamente cuántos, fueron levantados sin una lógica específica, descuartizados y dejados en camionetas en el municipio de Ixtlahuacán. Todos nos sorprendimos, pero en realidad para nadie fue sorpresa, fue la continuación de un proceso de descomposición no atendido en varios años. Nadie atajó a las pandillas; nadie reaccionó frente al asesinato de los policías de Chapala; nadie atendió los rumores de secuestro ni se preocupó por investigar qué había detrás de ellos. Hoy, ahogada la plaza, se busca tapar el pozo con presencia policiaca. Un poco tarde.
 

Diego Petersen
MAY 16

Pica… porte Por ANFLOPO aflores@informador.com.mx

Evaluar a los maestros,
como es la pretensión,
sólo puede concebirse
como magnífica acción.

Carencias han de surgir,
pero tendrán solución
y con ello, desde luego,
mejoría en la educación.

Oponerse a tal examen
no tiene razón de ser,
¿o acaso el sindicato
tendrá algo qué temer?
 

ANFLOPO
MAY 16

¡Pese a quien le pese! Por Lucio G. Lastra Escudero lucio_galileo@hotmail.com

Quisiera iniciar el comentario de esta columna, con una reflexión sobre la arenga o sermón, que hiciera hace pocos días Bruno Ferrari, donde afirma que… México está mejor que nunca… en economía… desde el punto de vista del secretario de Felipe.

Creo que habrá que preguntarle a los mexicanos, de todas las clases sociales, si esto es una realidad para su vida cotidiana, o parecería ser virtual… y permítanme poner el ejemplo del oftalmólogo que sale de terapia intensiva de ver a un paciente… los familiares le preguntan que como ve al paciente y éste les comunica que lo ve bastante bien… ¡pero el sólo ve los ojos!… y luego llega el cardiólogo y nuevamente le preguntan que como se encuentra el paciente… les comenta que está en insuficiencia cardiaca, con un infarto agudo del miocardio y que su estado es muy grave… por eso siempre habrá que preguntarse qué es lo que está bien, desde que ángulo se analiza y cómo repercute en el paciente.

Sabemos que las reservas del Banco de México se encuentran a niveles históricos, más de 150 mil millones de dólares, que la inversión extranjera se encuentra a niveles aceptables… pero Felipe y su equipo saben que esto no ha sido suficiente y que el país no está bien.

El día de hoy los medios de comunicación presentan el análisis de la OCDE, en la que señala que el desempleo en México es de sólo 5.1% de la población activa. Creemos que como lo señalamos con el ejemplo médico… esas cifras para México ¿son mucho o son poco?… ejemplifica totalmente la realidad o hay variables que se ocultan.

Los mexicanos se preguntarían como si tenemos tantas reservas y tanta inversión extranjera y algunas otras variables exitosísimas (Ferrari), por qué entonces nuestro país sólo crece a 3% anual, no hay suficientes empleos y los que se generan están muy mal pagados, el subempleo y autoempleo sigue creciendo, nuestros trabajadores en el futuro no tendrán pensiones ni jubilaciones en su mayoría, la pobreza crece, hay más pobres… pobres… y menos ricos… pero eso sí… muy ricos, la repartición de la riqueza del país es muy desigual e injusta, el poder adquisitivo de la mayoría sigue en picada… Se está provocando una herida social muy profunda, que puede aumentar el descontento de la población e incrementar las expresiones de violencia que hoy nos dicen que sólo son producida por el combate al crimen organizado y el ajuste de cuentas entres ellos… ¿será toda la verdad?… o hay cosas que se ocultan.

Creemos sinceramente que Felipe y su grupo deberán de redoblar muchos esfuerzos para que no se siga deteriorando la vida de tantos mexicanos… lo vemos difícil, les queda muy poco.

Continuar festejando que la  macroeconomía está muy  bien, que todos los mexicanos… “viven mejor… se nos hace que es un acto muy reprobable e irresponsable… bueno… quizás quieran ayudar a su candidata.

Es fácil predecir que “pese a quien le pese”, el peso de la historia, le cobrará una factura grande al intento de gobierno de Felipe y sus amigos.

Portafolio político

Las autoridades y la sociedad misma deberán de estar muy atentos al incremento de la violencia verbal y física que se ha presentado en los últimos días en algunas universidades de México. Tenemos como ejemplos la Universidad Nicolaíta de Michoacán y la Universidad Iberoamericana.

En la primera, la violencia de los jóvenes estudiantes llegó a la destrucción, quema, actos de vandalismo, que provocaron caos y desorden en el Estado de Michoacán, en que se tuvo que emplear la fuerza pública y encarcelar a varios responsables, que además no tiene argumentos para actuar como vándalos. Estamos de acuerdo que las autoridades estales, universitarias y municipales llegaran a un acuerdo para no continuar con un círculo vicioso de violencia e intolerancia. Quisiéramos creer que los estudiantes tomaron conciencia de sus actos vandálicos e ilícitos y las autoridades le advirtieron que la próxima vez se aplicará todo el peso de la ley.

En el segundo caso, también es muy preocupante que los alumnos de la Ibero, en un foro para promocionar al “buen ciudadano”, tengan arranques de violencia verbal, intolerancia. Los universitarios no pueden pedir respeto y libertad si no comulgan con esas dos premisas.

No propiciemos, ni estemos ausentes de estas expresiones de violencia, intolerancia, infracción de la las leyes… busquemos sus  verdaderas causas.

En estos dos ejemplos creo que no tienen motivos que nos convenzan, más bien nos dejan preocupados.

Para una sociedad viva, es bueno discrepar, opinar, manifestarse, preguntar, oponerse… para actuar con libertad hay que tener el mismo grado de responsabilidad y tolerancia, los jóvenes universitarios, siempre lo deberían de tener en cuenta.

Lucio G. Lastra Escudero
MAY 16
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