En la mira del instinto Jueves, 19 Julio 2012 por El Informador

El título le viene bien. “Salvajes” es una película que va de lo burdo, a lo sádico, del delito, al instinto y del humor negro a una atmósfera gráfica rica en colores y detalles.

¿Qué pasaría si el negocio de la mariguana fuera legal? ¿Dejaría de ser rentable o modificaría nuevas vías de compra-venta? Oliver Stone nos lleva a un recorrido exótico lleno de clichés de la cultura popular mexicana enlazada con el narcotráfico, una de las rutas que mueve al país, y al decir cliché no lo hago en un sentido de crítica, al contrario, el director saca provecho de estos elementos de nuestro entorno social que tiene que ver en directo con nuestro vecino país para presentar una trama ilógica y descabellada con toda la realidad posible, incluido el divertido spanglish de Salma Hayek.

Hay opiniones diversas, mientras a unos no les gustó en lo absoluto, a otros (me incluyo) nos fascinó, el humor negro y burdo está de principio a fin en la película y la estética nos recuerda qué tan grande es Oliver Stone. Está llena de vida y matices. En los espacios pulcros dentro de la trama, la sangre siempre se hace presente y nos crea al público una sensación de shock. Si hubiera algo que recomendar, sería que se investigara más sobre el estilo de vida del narcotráfico, la indumentaria y la música que se escucha ha cambiado, las playeras llenas de brillo con alas de ángel y gorras plagadas de cristales similares al swarovski son parte de la nueva tendencia.

Universal Pictures

En “Salvajes” hay de todo y para todos, desde las sádicas armas que emplean los cárteles de la droga para deshacerse del “enemigo” o de aquel que ya no necesitan, los sofisticados armamentos de guerra de Estados Unidos empleados en Medio Oriente, la tecnología de punta que incluye a los mejores hackers y especialistas de la bolsa, la corrupción y hasta la desbordada pasión que hay en una relación de tres, la de los protagonistas: Blake Lively, Taylor Kitsch y Aaron Johnson, actores que ya destacan en la industria y a quienes este filme instintivo de Stone seguro los pondrá en un mejor nivel.

Según la trama, contada desde la perspectiva de “O” (Blake Lively), la mejor droga que se produce no está ni en México ni Centroamérica, mucho menos en el Medio Oriente, se encuentra en Estados Unidos y la cosechan dos jóvenes norteamericanos “Chon” (Taylor Kitsch) y “Ben” (Aaron Johnson), ambos perdidamente enamorados de “O”. El primero representa la fuerza y el poder, mientras que el segundo la inteligencia y el diálogo, “O” vive con los dos un intenso romance que se verá fracturado cuando la reina del narcotráfico en México, “Elena” (Salma Hayek) descubra que en Estados Unidos se comercializa la mejor mariguana del mundo. “Elena” hará lo imposible para que estos dos visionarios del negocio ilícito trabajen con ella, aunque en determinado momento sean ellos quienes den las órdenes.

El señor Stone nos adentra tanto en la trama que incluso nos pone el paradigma de qué sucedería si la droga se adquiriera como los cigarros o el alcohol, y es que dentro del filme se puede ver cómo “Ben” la emplea como medicina y que de ella la plusvalía que se genera sirve para proyectos sociales en África y otros lugares donde la pobreza afecta a millones.

Aunque los personajes secundarios son los hispanos, son ellos los que se llevan la película, el rey en toda la extensión de la palabra es Benicio del Toro, que interpreta al “Lado”, un capo de las drogas que recibe órdenes de “Elena”, no puede ser más sucio, grosero, pervertido, cruel, ácido y mal encarado. Cuando hablo del cliché sobre la cultura mexicana en las películas americanas, Salma Hayek lo retrata muy bien, primero que nada apreciable lector, ¿Quién demonios tiene una cortina de flores de cempasúchil en su casa? La actriz representa el estereotipo del “México-americano” ese que trae el spanglish a todo lo que da pero que se conmueve con una película de Pedro Infante. ¿Te imaginas a Salma comiendo una costilla de cerdo con las manos? Créelo, sucede. Oliver sale airoso de este cliché pues precisamente se burla de estos elementos para presentar una fotografía interesante con paisajes muy bellos, desde el desierto de nuestro país hasta las bellas playas de la Unión Americana.

Demian Bichir, Joaquín Cosio y Sandra Echeverría complementan el cuadro de actores latinos que dejan buen sabor de boca, más Bichir. Lo más absurdo que me pareció de la película fue su doble final, después de ver tanta sangre, narcotráfico y locura, al más puro estilo de Shakespeare con “Romeo y Julieta”, Oliver nos envuelve en un desenlace romántico y fatalista que al mismo tiempo lo aplaudo por lo arriesgado que llegó a resultar, pero el león no es como lo pintan y el segundo final va más ad hoc con algo que sí podría suceder.

Para culminar, Blake Lively es la revelación de Oliver Stone, la chica deja de lado el papel de “chica nice” para adentrarse en personajes más reales y complejos. Si gustas del cine que propone y que se arriesga y que además tú como espectador tienes el estómago capaz de soportar el contenido fuerte de sus escenas ve a ver “Salvajes”, el único pero que yo le pongo es el fastidioso ringtone de “El Chavo del 8″ que se escucha en toda la película.

¡En gustos se rompen géneros!…

Si tienes alguna sugerencia para hablar de alguna película o deseas compartir tu opinión escribe a enrique.esparza@informador.com.mx o sígueme en Twitter @Kikemth

Sobre la cinta:
Oliver Stone se inspiró en el libro “Savages” de Don Winslow para realizar su película que llegó a la cartelera mexicana con 270 copias.

Frase para “tuitear”:
“Tú no cambias al mundo, el mundo te cambia a ti”, Taylor Kitsch, actor.

¡No te las pierdas!:
“Wall Street ” – Oliver Stone (1987)
“Frida” – Salma Hayek (2002)
“Albert Nobbs” – Aaron Johnson (2011)

Sobre el Autor

Kike Esparza

Como si lo hubieran mandado hacer a mano a Tlaquepaque, Enrique -Kike, para los cuates- encaja muy bien en su puesto: encargado de Soft News en la página web de EL INFORMADOR , no podría desenvolverse mejor en otra sección. En su pluma se entreverán muy bien varios temas: el cine, la música, la moda, los espectáculos, las artes... (Deportes, ¡absténganse!) eso sí, siempre con un estilo pulcro, rico y comprometido con los lectores. Comunicólogo de profesión, pero reportero por vocación, es un apasionado de las buenas películas, las comerciales y las no tanto.

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